Bajo el título de "Novelas petersburguesas" agrupó Gógol los cinco cuentos ("La nariz", "La avenida del Nevá", "El retrato", "El capote" y "Apuntes de un loco" que recogemos en este volumen. Dos de ellos se han hecho particularmente célebres: "La nariz" que empieza a apoderarse del lector desde el mismo momento en que un barbero encuentra una nariz en el pan que está comiendo, y "El capote", del que, aseguraba Dostoievski, surgió toda la literatura moderna rusa. Pero en todos ellos se advierte el doble interés social y literario, y la vena satírica, de la que podría ser prototipo ese perturbado de "Apuntes de un loco" que creía ser Fernando VIII de España.Bajo el título de "Novelas petersburguesas" agrupó Gógol los cinco cuentos ("La nariz", "La avenida del Nevá", "El retrato", "El capote" y "Apuntes de un loco" que recogemos en este volumen. Dos de ellos se han hecho particularmente célebres: "La nariz" que empieza a apoderarse del lector desde el mismo momento en que un barbero encuentra una nariz en el pan que está comiendo, y "El capote", del que, aseguraba Dostoievski, surgió toda la literatura moderna rusa. Pero en todos ellos se advierte el doble interés social y literario, y la vena satírica, de la que podría ser prototipo ese perturbado de "Apuntes de un loco" que creía ser Fernando VIII de España.
Ficha técnica
Traductor: Isabel Vicente
Ilustrador: Enrique Flores
Editorial: Anaya
ISBN: 9788466724814
Idioma: Castellano
Edad de interés: Desde 13 años
Número de páginas: 256
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 14/03/2003
Año de edición: 2003
Plaza de edición: Es
Colección:
Tus Libros Seleccion
Tus Libros Seleccion
Número: 37
Alto: 20.0 cm
Ancho: 14.0 cm
Grueso: 1.5 cm
Peso: 301.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Nicolái Vasílievich. Gógol
19 de marzo de 1809, cerca de Sorochincy, en el distrito de Mírgorod, provincia de Poltava, en Ucrania. Educado primeramente en la casa paterna y luego en el Liceo de Niezin, terminó Gógol sus estudios en 1828 con un diploma de segunda categoría. En vez de estudiar, organizaba funciones. Otro factor desfavorable, que frenaba su aplicación, era su desmesurado orgullo. Convencido de su superioridad sobre las demás personas, el joven Gógol soñaba con grandes hazañas en vez de estudiar. Pero ¿cómo explicar que, a pesar de su pasión por el teatro, veía su gran porvenir en una carrera administrativa? Aun la probó, como intentó más tarde dar clases de historia. Pero la atmósfera gélida de las oficinas públicas petersburguesas apagó rápidamente sus ilusiones respecto a la posibilidad de distinguirse en aquel terreno.