Laura vive en el Centro Minerva, donde los residentes comparten sus problemas actuales pero también unas vidas cargadas de recuerdos. Laura, como otras compañeras, se plantea la vida como la ocasión de ser feliz, y a ello se entrega cueste lo que cueste. No en vano, Laura rememora con frecuencia aquella máxima del emperador Marco Aurelio de que hay que vivir como si el día de hoy fuese tu último día sobre la tierra. Lo demás, son contratiempos sin importancia que uno ha de saber resolver. En el Minerva además hay todo tipo de residentes, desde ancianas coquetas que aún se entretienen un buen rato ante el tocador antes de bajar al jardín del centro, a donjuanes que persiguen a las residentes como si fuesen muchachas. A pesar de las limitaciones de la edad, la vida continúa siendo excitante. Laura tiene además un pasado más que interesante, pues fue novelista y se codeó con los intelectuales de su época. También fue intérprete musical, de lo cual le ha quedado el gusto por las obras más excelsas de la historia de la música. Laura es un personaje que va creciendo conforme avanza la novela, que nos va ganando, que nos contagia un optimismo no exento de ironía, que se convierte en una forma de entender el mundo, con sus claroscuros, con su confianza y su generosidad, pero también