Un volumen que recorre la obra de uno de los mejores fotógrafos latinoamericanos, que retrató la vida en el continente a través de sus luces y sombras.
Leo Matiz fue mucho más que un fotógrafo: fue un viajero incansable y testigo privilegiado de la modernidad latinoamericana. Su cámara, siempre en movimiento, lo acompañó durante más de medio siglo por ciudades, campos y puertos de Sudamérica. Desde que tomó su primera cámara, en 1937, Matiz supo captar con extraordinaria sensibilidad tanto el mundo rural como el urbano, documentando la industria, el trabajo obrero, las plantaciones bananeras, la vida marítima y las profundas desigualdades que atravesaban la región.
Su obra se distingue por una atención exquisita a la luz, la composición y las texturas, así como por el uso de ángulos audaces que revelan una visión radical y moderna. En países como México, Colombia y Venezuela, Matiz fotografió tanto a los marginados como la efervescencia cultural y social, construyendo un retrato complejo y humano de su tiempo. Vinculado a la gran fotografía moderna internacional, su trabajo dialoga con referentes como Paul Strando Man Ray, lo que le convierte en figura clave de la fotografía latinoamericana del siglo XX.