Curioso libro el Persiles. Cervantes es en él tan gran escritor como en las demás narraciones de su madurez, perq trabaja sometido a un molde que él mismo se ha impuesto como propósito, y que no es otro que el concepto admitido en su época de lo que ha de ser una narración extraordinaria. No adopta ese concepto para vivirlo, al modo de Don Quijote con los libros de caballerías, pero lo toma como su verdad para escribir. La fantasía arbitraria y convencional a la que tan esforzadamente se ciñe le salta, es cierto, en pedazos a partir del momento en que sus protagonistas, cansados ellos --0 cansado él de viajar por inconsistentes islas desembarcan en una Lisboa efectiva y literal y atraviesan la Península hasta el Rosellón; los personajes en dos dimensiones llegan a animarse cuando se encuentran rodeados, en tierras reales que Cervantes se sabía de memoria, por pequeños hombres y mujeres de carne y hueso, y viven entonces pequeños episodios -como el de laS falsos cautivos de Argel- que podrían figurar en el mismo Quijote. Aún dura la realidad en el rápido paso por el paisaje de Francia -``que es tan poblada, tan llana y apacible´´- y, más vagamente, en la estancia final en Italia. Pero, por lo demás, sólo ciertas bellísimas páginas de pura literatura destacan en la marcha lineal de una acción en que cada personaje camina inmovilizado, o poco menos, en el modo de existir y aun en el estado de espíritu que al comenzar se le atribuyó, y sólo avanza al impulso de episodios exteriores, cada vez más traídos por los pelos, cada vez más artificialmente entrelazados para que en su creciente truculencia mantengan el interés y alcancen la apariencia de un argumento.
Ficha técnica
Editorial: Porrua
ISBN: 9789684328938
Idioma: Castellano
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 1984
Plaza de edición: Mexico
Colección:
Sepan Cuantos
Sepan Cuantos
Número: 422
Especificaciones del producto
Escrito por Miguel de Cervantes Saavedra
Alcalá de Henares, (1547-1616). Miguel de Cervantes vivió una infancia y juventud marcada por los acuciantes problemas económicos de su familia, lo que marcó que su formación intelectual fuera más bien autodidacta. Su participación en la batalla de Lepanto le provocó la pérdida de su mano izquierda. Tras la publicación de su obra La Galatea, trabajó como comisario real de abastos, lo que le permitió acercarse al pintoresco mundo del campo, que tan bien plasmó en su obra El Quijote, obra cumbre de las letras hispanas, cuya publicación, si bien exitosa, no sirvió para sacarle de la pobreza. La grandeza inmensa de El Quijote no oculta, sin embargo, el enorme valor del resto de la producción literaria de Cervantes, que abarca también el género poético.