Una enfermedad grave no pide permiso, simplemente irrumpe en tu vida y altera para siempre los mapas. No voy a mentirte: te impactará como un meteorito sobre la faz de un pequeño satélite. No existe entrenamiento suficiente ni libro previo que nos prepare del todo. Evitarte todo el sufrimiento es imposible; de hecho es antinatural. Descubrimos pronto que el miedo no es tanto a la muerte, como al dolor (físico y emocional), la pérdida de autonomía y la incertidumbre cotidiana. Lo que verdaderamente asusta suele ser la posibilidad de dejar de reconocernos en el espejo o perder aquello que más valoramos: la vista, el gusto, la palabra, la risa, la compañía de los demás... O peor aún: las ganas de vivir. Este libro no es tanto un libro sobre el cáncer como ...