Este libro nace de una convicción clara: la educación inclusiva no debe ser una excepción, es la educación del siglo XXI y garantizarla es un derecho. A lo largo de sus páginas, actualiza y profundiza en el marco del diseño universal para el aprendizaje, integrando neurociencia, psicología cognitiva, pedagogía y una mirada ética que reconoce la diversidad humana como riqueza. No se limita a presentar pautas, sino que ofrece una brújula para pensar y diseñar aulas que respeten la identidad de cada estudiante y que eliminen barreras invisibles. Desde las evidencias, la obra recorre los procesos cognitivos, emocionales y sociales que influyen en el aprendizaje; aborda los desafíos del sesgo y la inequidad, y aporta estrategias prácticas: programación multinivel, entornos flexibles, evaluación inclusiva y adaptación sin etiquetas. Recuperar la pedagogía como base del diseño se convierte aquí en un acto de resistencia educativa, recordándonos que, sin una pedagogía sólida, no hay inclusión posible. Dirigido a docentes, orientadores, equipos directivos y formadores, este libro invita a repensar la escuela y a diseñar desde la justicia, la dignidad y la neurodiversidad a fin de construir espacios donde cada estudiante pueda aprender sin renunciar a ser quien es. En línea con Meirieu, recuperar la pedagogía significa volver a lo esencial: una profesión ejercida desde la responsabilidad y el cuidado.