La poesía de Unsain me despierta recuerdos profundos, como aquellos versos de juventud que decían: ''''yo tengo/ tú amas/ él quiere./ Nosotros buscamos/ vosotros deseáis/ ellos matan.'''' Y al mismo tiempo, y de forma paradójica, me recuerda como a Benjamín Jarnés, liberal pero fiel a la república, en los tiempos inciviles de guerra fue atacado por aquellos que alababan el sometimiento de todo arte al compromiso militante, como el comunista César M. Arconada. Por encima de estas evocaciones, la lectura de esta poesía descubre que toda la letra, toda poesía, todo amor, es combate y que un beso cambia el mundo, como sentenció con exactitud Octavio Paz, poeta tachado injustamente de frío e intelectual:
amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;