Yo, la multitud: en este verso nace y muere Si por azar. Porque somos en
cada instante un cúmulo indescifrable de huellas, caracteres, dígitos. Porque
somos un signo complejo que tiende a no reconocer su propia complejidad.
Quiero pero no quiero. Huyo precisamente de aquello que más necesito. Amo
y odio, odio porque amo. Las contradicciones interiores a veces hablan en voz
alta. No siempre ocurre, pero puede suceder. Lo milagroso es que este insólito
diálogo cristalice en un libro de versos hexasílabos. Ahí cada cual habrá
de buscar y buscarse para descubrir cómo, dónde, por qué.