En los tiempos de las guerras napoleónicas, dos oficiales franceses, Feraud y D´Hubert, se baten en duelo sin que haya una razón clara para ello. A partir de ese momento, surgirá entre ellos una extraña y encarnizada rivalidad que les llevará a enfrentarse en numerosas ocasiones durante más de quince años. Joseph Conrad escribió la novela corta Una cuestión de honor, una historia militar en 1907. Un año después cambió su título por el de El duelo, incluyéndola en la colección Seis relatos editada en Inglaterra. La edición norteamericana de 1908, que es la que esta edición utiliza como referencia, mantuvo sin embargo el título y otros aspectos del original. El tema de la obra no es otro que el de la estupidez humana: cómo, a partir de una situación sin mayor importancia, los hombres somos capaces, sea por inercia, por cobardía o por pensar que no cabía otra opción, de llegar hasta la locura más extrema, y cómo sobre todo podemos ser capaces de prolongar dicha locura en el tiempo. Esta novela, admirada por autores como Kafka, Beckett o Philip Roth, anuncia de un modo magistral –y muy divertido– uno de los grandes temas de la literatura moderna y contemporánea: el absurdo y la monotonía como elementos esenciales de la condición humana.
Ficha técnica
Editorial: Olivo Azul
ISBN: 9788493663742
Idioma: Castellano
Número de páginas: 288
Tiempo de lectura:
6h 50m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 02/03/2009
Año de edición: 2009
Plaza de edición: Sevilla
Alto: 21.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Joseph Conrad
Joseph Conrad (1857-1924) nació en Berdíchev con el nombre de Józef Teodor Konrad Korzeniowski. Gracias a su padre, patriota polaco, poeta y traductor de Shakespeare, Conrad se inició en la lengua inglesa cuando sólo contaba ocho años. Huérfano y atediado, en 1874 partió rumbo a Marsella con el fin de hacerse a la mar. Tras un fallido intento de suicidio en 1878, desembarcó en Inglaterra, donde, durante dieciséis años, serviría en la marina mercante, un trabajo que lo llevó a tierras lejanas y le inspiró algunas de las obras maestras de la literatura universal, como La locura de Almayer (1895), El corazón de las tinieblas (1899), Lord Jim (1900) o Amy Foster (1901).