El acto de narrar es antiguo, rico y sorprendente como el hombre mismo. Por esta razón podemos ser identificados como el "Homo fabulator". La operación de contar participa de la magia: crear mundos con solo palabras. Por lo tanto es una tecnica, un arte que resulta del minucioso concurso de una serie de estrategias y procedimientos verbales para que "le pasen cosas a personas"... que no tienen existencia fuera de las tapas del libro que sostenemos entre las manos y gracias al cual estamos en otra parte sin desplazarnos fisicamente.Esas son "Las voces del relato" que Alberto Paredes disecciona metodicamente. Se trata a la vez de una obra teorica y de un manual de narratologia. El lenguaje expositivo es llano y conversacional de forma que cada termino tecnico queda identificado y descrito con la mayor sencillez posible. A cada paso, extractos provenientes de grandes narradores del siglo XX ilustran las nociones sustantivas.Esta nueva edicion de "Las voces del relato" -primera en Catedra- es sustancialmente diferente de las anteriores. Todos los conceptos han sido revisados y se ofrece de ellos una vision cultural en profundidad digna de la importancia de contar y leer relatos.
Navegar, es decir, viajar es necesario. De lo contrario, ¿qué es lo que se vive si no se sale a buscar? Este libro, esta poesía que viaja, inicia con una balada que se eleva a vista de pájaro para contemplar el paisaje que va dejando la propia vida. "Cuando tanto ha sucedido y ha quedado atras -penas para decir lo menos-, no esperes ayuda: toma un tren": asi se expresa Joseph Brodsky. Despues de la balada inicial, la poesia de este libro transita por Lisboa, el Nilo y Venecia, sin olvidar detenerse en esos otros dos viajes: la experiencia amorosa y la musica, sin la cual es imposible (o al menos inutil) vivir. Ante el reclamo de Horacio, ¿Por que salir a buscar tierras que otro sol calienta?, ¿quien, saliendo de su patria, huye de si mismo?, este libro muestra el camino interior de estar con uno conforme se descubren otras latitudes. Por su parte el viejo correoso que es Albert (Un simio en invierno) alecciona a su joven amigo: "Siempre se debe tener un billete de tren... ¡nunca se sabe!" La brujula y consigna son humildad y jubilo por los dones cotidianos -tal como proclama Horacio-: Iniciar un viaje prolongado decidido a ciegas es liberar el elixir toxico volatil el tiempo aroma de alcoholes en el horizonte el animal sin espalda se extiende y todo es lastre alegremente volando...