Álvaro Delgado-Gal es escritor y editor. Ha dirigido, durante más de veinticinco años, "Revista de Libros". Ha publicado "La esencia del arte" (1995), "Buscando el cero" (2005) y "El hombre endiosado" (2009). Doctor en Filosofía y licenciado en Filosofía y en Física. Ha escrito como columnista en diversos diarios, entre otros, "El País" y "ABC", del que actualmente es colaborador regular. Aficionado al arte, la novela y la metafísica.
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En junio de 2005 se aprobó en España el matrimonio homosexual. La medida provocó una polémica intensa y caótica. El autor examina las razones esgrimidas por progresistas y conservadores, e intenta indagar la raiz de cosas que se dijeron sin saber lo que se decia, o se escucharon sin entender lo que significaban. La indagacion le conduce hasta una tradicion teologica que subrayo la infinitud de Dios. Nada, ni aun el bien o la justicia o en algunos casos la verdad, obligan a Dios o lo limitan desde fuera. Ello suscita la posibilidad de un Dios amoral. Los modelos que manejan los teologos reflejan ilusiones personales o colectivas que el hombre alimenta sobre si mismo. El modelo voluntarista se ha proyectado sobre la sociedad contemporanea de dos maneras distintas. En lo politico, inspira una vision de la democracia de signo hobbesiano: el pueblo soberano exterioriza sus deseos en leyes que son buenas por el solo hecho de que es el, el pueblo, el que las ha promulgado a traves de sus representantes legitimos. En lo moral y cultural, asistimos al triunfo postumo de Nietzsche, en formato popular. El superhombre nietzscheano ha matado a Dios, de quien hereda los atributos y la libertad de colocarse por encima de toda norma. Nos hallamos en el paraiso libertario, acomodado a las dimensiones de la sociedad de masas. En principio, los libertarios deberian aborrecer al soberano de Hobbes y sus poderes arbitrarios. Sin embargo, Leviatan y el libertarismo han entrado en una rara sintonia. Los votantes delegan en los gobiernos la administracion del libertarismo. Se fia en las mayorias parlamentarias la tarea de instaurar un orden sobrenatural que deroga las diferencias de genero y suspende o invierte las instituciones que nos ha legado el pasado. Ahi reside el secreto del matrimonio homosexual y su acogida favorable por la opinion
Ensayo dirigido a todos aquellos que disfrutan con la creación artística en cualquiera de sus formas. ¿Por qué los creadores que se consideran modernos tienden a elegir formas expresivas más simples? ¿Que lleva a las vanguardias a creer que siguiendo ese camino llegaran a la esencia del arte? Para entender esa busqueda del mitico punto cero, de la elocuencia desnuda, Alvaro Delgado-Gal pone diferentes obras de arte y de la literatura vanguardistas en conexion con sus predecesoras para intentar comprender que piezas se mueven en el engranaje de la expresion cuando se pasa de un estilo a otro. Compara a Rubens con Matisse, a Galdos con Valle-Inclan, o a Mark Twain con Hemingway y desentraña la mecanica que subyace a los cambios de estilo que se producen en el arte y la literatura.
Los ideólogos revolucionarios de 1789, herederos del Siglo de las Luces, eran progresistas, racionalistas, voluntaristas y, al menos en un primer momento, individualistas. De ahí venimos nosotros, punto arriba, punto abajo. Al mismo tiempo que se declaraba la revolucion, se declaro la lucha contra la revolucion. El conservadurismo moderno, lo mismo en su primera plasmacion que a lo largo de los siglos XIX y XX, constituye una reaccion contra el racionalismo, el voluntarismo y el idealismo de los progresistas. Delgado-Gal da cuenta de las distintas ramas del pensamiento conservador y acude a la filosofia, la literatura y el arte en un intento por analizar, simultaneamente, dos mundos: el de la revolucion, y el de la contrarrevolucion.