Andres rabadán, el asesino de la ballesta, nos cuenta ss vida en la cárcel con sus propios dibujos y palabras.Andres Rabadán, condenado por el asesinato de su padre, lleva 15 años de centro en centro psiquiatrico, de una evaluacion medica a otra, intentando demostrar al mundo que es un hombre rehabilitado y merece la oportunidad de volver a vivir en libertad. Desde hace un tiempo la opinion publica conoce de el algo mas que sus delitos, crimenes o intentos de fuga: su arte, su vida en la carcel, sus pasiones, inquietudes y preocupaciones. Ahora nos cuenta, a traves de sus propios dibujos y mediante sus mismas palabras, la triste historia de su vida en la carcel, la misma historia que llegara en breve al cine y a la que Canal + dedico un amplio documental.
Andrés Rabadán lleva 15 años en prisión, desde que mató a su padre con una ballesta en 1994. Se le diagnosticó esquizofrenia paranoide, y desde entonces ha estado recluido en diversas cárceles de Cataluña. El libro no es el testimonio truculento de lo que hizo ni un acto de exculpación. En la introducción reconoce su crimen, y nos advierte que de eso no va a hablar porque tiene otras muchas historias que contar. Las de un mundo que nos es desconocido (por suerte) a la mayoría. Las de unos seres marginales y marginados. Con un estilo propio y muy lúcido, sorprendente por sus dotes de observación y su fino sentido del humor, nos sumerge en el mundo de las cárceles. En formas de cuentos cortos nos presenta una serie de retratos de personas y anécdotas, la crónica delirante de lo que está permitido o no tener en la celda y de los registros correspondientes, que no obedecen a ninguna lógica. Las historias de personajes como el chico que, en medio de un motín de presos, asoma la cara por la ventana de la celda de Andrés, quien lo reconoce: hacía poco lo había visto en un programa de televisión sobre presos rehabilitados. O el lavandero de la prisión, un violador que se pasa la vida entre las cuatro paredes de la lavandería. O Josep, heroinómano, a quien la muerte parece rehuir. O Seti, que cree que Dios le habla y le ordena librar de endemoniados las cárceles catalanas. O el coronel Pincho Moruno, que organiza un ejército con todos los presos del ala de psiquiatría. Y los retratos de quienes, dentro de la misma prisión, están al otro lado de la barrera: los funcionarios.
Andrés Rabadán, que nueve años atrás saltó a la primera plana de la prensa nacional por haber asesinado a su padre con una ballesta y ser el autor de varios descarrilamientos, nos traslada al otro lado del muro desde su propia experiencia carcelaria. Sorprendera al lector la lucidez con que aborda el mundo de las carceles y la precision con que describe a sus compañereos, el trato cotidiano con unos seres extrañados de la sociedad cuyos historiales podrian resultar de pesadilla, los registros arbitrarios, el aislamiento, la vida cotidiana en los pabellones psiquiatricos. Sin embargo, estas paginas no ofreces morbo ni sordidez, sino atenta observacion de una realidad adversa y marginal, narrada con perspicacia y fino sentido del humor.
Andrés Rabadán, que nueve años atrás saltó a la primera plana de la prensa nacional por haber asesinado a su padre con una ballesta y ser el autor de varios descarrilamientos, nos traslada al otro lado del muro desde su propia experiencia carcelaria. Sorprendera al lector la lucidez con que aborda el mundo de las carceles y la precision con que describe a sus compañeros, el trato cotidiano con unos seres extrañados de la sociedad cuyos historiales podrian resultar de pesadilla, los registros arbitrarios, el aislamiento, la vida cotidiana en los pabellones psiquiatricos. Sin embargo, estas paginas no ofrecen morbo ni sordidez, sino atenta observacion de una realidad adversa y marginal, narrada con perspicacia y fino sentido del humor.