Ángel Rosenblat (1902-1984) sintetiza en su vida y en su obra buena parte de las vicisitudes que atravesaron el siglo XX europeo. Nacido en Polonia de padres judíos, aún niño llegó a Argentina donde desarrolló su formación intelectual. Estudió en Alemania y, sobre todo, en la España anterior a la Guerra Civil, donde se integró en el círculo de filólogos que en el Centro de Estudios Históricos, bajo la dirección de Menéndez Pidal, configuraron la gran escuela lingüística y filológica española de la que aún seguimos bebiendo. Él mismo se definió en muchas ocasiones como hijo intelectual de Amado Alonso y nieto de don Ramón. Pero su vida arraigó definitivamente en América, en la Venezuela que lo acogió tras su salida de Argentina en 1946 y a la que se integró plenamente, hasta el punto de formar en ella un grupo de trabajo que, heredero igualmente de la escuela filológica española, fue el punto de partida de la pujante Filología venezolana actual.
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La lengua cervantina, y particularmente la del <;em:GT;Quijotelt;/em:gt;, es un prodigio de expresividad y de arte. Hoy ya no puede creerse que surgiera de la improvisaci:amp;#243;n o la feliz casualidad. Es una creaci:amp;#243;n polifac:amp;#233;tica, sutil, plena de sabidur:amp;#237;a. As:amp;#237; lo demuestra :amp;#193;ngel Rosanblat en su libro, que estudia la lengua del lt;em:gt;Quijotelt;/em:gt; bajo una m:amp;#250;ltiple perspectiva literaria, estil:amp;#237;stica y gramatical. Son tres las v:amp;#237;as de exploraci:amp;#243;n aqu:amp;#237; recorridas: actitud de Cervantes ante los problemas del lenguaje; recursos expresivos fundamentales; en fin, supuestas :amp;quot;incorrecciones:amp;quot; de su estilo.Para Cervantes, el ideal ling:amp;#252;:amp;#237;stico era el habla llana y natural, pero no abandonada a s:amp;#237; misma, sino regida por el buen juicio y alejada de toda afectaci:amp;#243;n. En este punto, como en tantos otros aspectos de su arte, tendi:amp;#243; al equilibrio entre lo natural y lo art:amp;#237;stico, sin perjuicio de inclinarse por uno u otro estremo seg:amp;#250;n las necesidades de la creaci:amp;#243;n. El lt;em:gt;Quijotelt;/em:gt; admira por la perfecta adecuaci:amp;#243;n entre personaje y habla. Cada estrato social, cada profesi:amp;#243;n y aun cada individuo nos hacen sentir sus peculiaridades ling:amp;#252;:amp;#237;sticas. Don Quijote, hombre de libros, habla como hablan en los libros. Sancho, hombre de pueblo, se expresa como el pueblo lo hace.
La actividad investigadora de Rosenblat fue muy variada, como corresponde a todo buen heredero de Menéndez Pidal. Destaca especialmente por su dedicación a la dialectología hispanoamericana: junto con sus maestros Amado Alonso y Pedro Henriquez Ureña, puede decirse que constituye el nucleo fundamental de donde arrancan los estudios posteriores sobre el español de (y en) America. Pero en su obra hay lugar tambien para muchos otros estudios: linguisticos (sobre ortografia, morfologia o lexico, descriptivos o historicos), de critica literaria, ediciones de textos, analisis sobre la lengua de tales o cuales autores (p. ej. Ortega y Gasset). De estos ultimos destaca el que aqui se presenta, dedicado a la lengua de la obra cumbre de la literatura española, la historia de Don Quijote de la Mancha. De forma amena, pero tambien exhaustiva, pasa revista a practicamente todos los aspectos de la obra cervantina que para alguien de su formacion linguistica eran especialmente relevantes. El prologo que Lapesa escribio para la edicion venezolana (1987) de "La lengua del Quijote", y que los lectores de esta edicion van a tener la fortuna de poder saborear junto con el libro, da cuenta mas que cumplida del valor que para el analisis linguistico de la magna novela cervantina tienen los buceos que el linguista finalmente venezolano realizo en ella durante tantos años.