No basta con cerrar bien las puertas de casa y no atender a nadie para ponernos a salvo, nosotros y nuestras familias, de las actividades y discursos sectarios.Además de reclutar a personas casi siempre en situaciones de precariedad, las sectas se infiltran en el sector economico: en las tecnicas de management, pero tambien en la educacion y la formacion. De hecho estan dispuestas a todo con tal de proyectar una imagen de respetabilidad social y economica y ocultar de ese modo sus dudosas practicas economicas y sus tecnicas de captacion de adeptos.Para acrecentar su influencia y sus redes, las sectas trabajan al servicio del liberalismo y socavan los cimientos de nuestra democracia: la proteccion de los niños, la ciudadania, la igualdad entre personas (y no entre grupos comunitaristas), la condicion laica de la sociedad, todo ello esta en peligro. En realidad son el brazo armado de la mayor potencia mundial, Estados Unidos, que intenta manipularlas en provecho propio dentro de esa salvaje guerra economica que llamamos mundializacion.