Arriano de Nicomedia (ca. 90-175 d.C.) fue un destacado historiador, militar y político romano de origen griego. Discípulo de Epicteto en Nicópolis de Epiro, su carrera pública lo llevó a ocupar importantes cargos en el Imperio Romano, como el proconsulado de la Bética, el gobierno de Capadocia y Siria, y el arcontado de Atenas. Su estrecha relación con el emperador Adriano impulsó su ascenso al rango senatorial. Arriano es considerado una de las fuentes más fiables sobre la figura del gran conquistador macedonio.
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La epopeya real que forjó un imperio: la narración más rigurosa y apasionante de las campañas de Alejandro Magno.Figura clave de la historiografía grecorromana y discípulo de Epicteto, Arriano (ca. 90-180) reconstruye en esta obra del siglo II, tambien conocida como Anabasis, las campañas de Alejandro Magno desde el cruce del Helesponto hasta su muerte en Babilonia, con apenas treinta y dos años. El relato abarca episodios cruciales como las batallas del Granico, Iso y Gaugamela, el asedio de Tiro, la conquista de Egipto y la llegada al Indo y al Hifasis (limite oriental de sus expediciones).Basado en fuentes hoy perdidas, como Tolomeo y Aristobulo, ofrece una exposicion rigurosa, atenta a los aspectos tacticos y estrategicos, y constituye un testimonio ejemplar de como la Antiguedad construyo la memoria de Alejandro, el genio militar que cambio el mapa de la historia universal.
Arriano nacque tra l''85 e il 90 d.C. a Nicomedia, in Bitinia. Egli comincio a scrivere di Alessandro quando il carattere di lui gia da tempo era diventato oggetto di discussione nelle scuole di filosofia e di retorica. In quei tempi, Alessandro era la massima figura che fosse mai apparsa nella storia, e un concentrato di tutto cio che l''uomo aveva sognato e immaginato. Arriano era sobrio, scrupoloso, preciso: cercava di rinnovare l''esattezza di Senofonte: consulto e utilizzo gli storici piu fededegni. Arriano cancello i paesaggi orientali, che avevano incantato Curzio Rufo: sfumo le figure minori e le ombre, e tutto il suo quadro fu occupato dal nuovo Achille, che conquisto il mondo.