Su nueva entrega rompe con el estilo anterior, no el oteadero desde el que se asimilaba la realidad. Nuestro poeta se adentra en la escritura de este intensísimo monólogo interior en respuesta a la alarma de sentir cierta perdida de rectitud poetica y fidelidad pensante, consciente del riesgo que supone olvidar, olvidarse, para el gran escritor: tengo todo el pasado por delante, dijo Jorge Luis Borges. No se aplica a la escritura de un libro bonito o sencillamente de poesia, se censura estar perdiendo la lucha de la memoria y alejarse de su fuego interior y su verdad creativa.