El don de la lluvia Penang, 1939. Phillip Hutton es un chico solitario y desubicado, mitad inglés y mitad chino, el hijo menor del dueño de una de las más importantes casas de comerciantes de Penang, que siempre se ha sentido fuera de lugar tanto en la comunidad britanica como en la china. Una amistad ocasional con un diplomatico japones, el enigmatico Hayato Endo, le descubre un nuevo mundo al que si le gustaria pertenecer. Endo lo acoge como discipulo y le enseña las tecnicas del aikido, un tipo de arte marcial, asi como la lengua y cultura japonesas. Por primera vez, Phillip se siente atendido y corresponde a su sensei, al que profesa autentica devocion y al que debe lealtad total. Sin embargo, esta relacion le hara pagar un alto precio. Cuando los japoneses invaden Malasia, tratando de destruir a su familia, su pais y todo cuanto ama, Phillip descubre que Endo se debe a los suyos y a sus obligaciones, y que su amado maestro ha estado ocultando un secreto devastador. Inmerso en una lucha de lealtades, se vera obligado a convertirse en un intruso en su propia tierra, en alguien en quien nadie confia y al que todos odian. Tendra que arriesgarse en un juego mortal para salvar todo aquello que le importa y descubrir realmente quien es el.
En el cenobio de los Ángeles, eremitas, ascetas y herejes ocultaron un terrible ritual. Un antropólogo hallará casualmente la pista de esta oscura intriga religiosa.Eduardo Mendieta, antropólogo americano de origen cordobés, vuelve a su tierra después de cuarenta años, buscando sanar las heridas provocadas por un reciente drama familiar. Allí recuerda los veranos de su niñez en los parajes de «La Misericordia», una finca inmediata al viejo Seminario de los Ángeles, cabeza durante cuatro siglos de la provincia franciscana del mismo nombre. Siempre estuvo fascinado por aquel cenobio creado allí en 1489 por Fray Juan de la Puebla, en medio de un paisaje sobrecogedor, cuajado de misterio y espiritualidad, que habitaron ascetas, ermitaños y penitentes y serviría de marco al duque de Rivas para su obra Don Álvaro y la fuerza del sino. En su primera visita, descubrirá, tras un muro que se derrumba accidentalmente, una veintena de cráneos dispuestos en forma de cruz que le pondrán sobre la pista de una oscura trama de intriga religiosa, ritos naturalistas y asesinatos en serie desarrollada en los años finales del siglo XVII, con el trasfondo terrible de una España dominada por la Contrarreforma, la Inquisición y el oscurantismo. En El Cerro de los cráneos, Desiderio Vaquerizo traza una historia sin artificios, de paisaje y trasfondo real, dominada por el suspense, la erudición y las leyendas. Un ovillo en el que se enredan todo tipo de personajes, pasados y presentes, que lleva al lector a un universo fascinante de fuentes documentales y literarias, ayudándole a ver más allá de los códigos y las iconografías religiosas e históricas al uso, hasta conformar un mosaico de voces poderosas capaces por sí mismas de atrapar la atención de cualquier lector. Una intriga histórica tan exigente como gratificante.
Mlarcos es un reconocido catedrático de arqueología en Córdoba que mantiene reclaciones de amante con una discípula, a la que privilegia sutil y sagazmente (nadie del entorno de ambos repara en la situación): En una investigación de campo, el equipo encabezado ` 'por Marcos se enfrenta al singular hallazgo de un monumento funerario que, estudiado de manera integral, , posibilita la reconstrucción de una historia familiar en la Corduba del siglo I. Pero Marcos es hombre ya mayor y se descubre afectado por una grave enfermedad. El árbol del pan se inicia con una larga confesión por escrito que el protagonista dirige a su amante. En ella va dando cuenta de los momentos íntimos compartidos, de su historia personal anterior marcada por la inutilidad de un matrimonio incompatible, de sus temores actuales ante su dolencia. Estas situaciones ven incrementada la tensión que generan en e! lector gracias a la excelente interrelación establecida con la vida y los hábitos de la Córdoba del pasado; éstas, en efecto, están tratadas con un registro que quiere ser frío, distante, descriptivo, aun cuando permanezcan subyacentes el amor, el odio, la venganza, el crimen, las pasiones de siempre (aquí magníficamente ambientadas en una Corduba que se instituye en un verdadero fresco de época). El árbol del pan incluye asimismo; deliciosas .
"... bella como una diosa, más puta que las gallinas, e inteligente y práctica como una serpiente...". La historia de Penélope Montes, una mujer triunfadora (como habitualmente se podía triunfar en
La fundación de Córdoba en el solar que todavía hoy ocupa, donde el paisaje dibujaba con claridad la transición entre dos universos geográficos, culturales y también humanos: Meseta y Andalucía, Sierra Morena y campiña, barbarie frente arefinamiento, minas, ganaderia, pastos y caza frente a la mejor zona hispana de explotacion agricola, tuvo como principal justificacion su control sobre el rio, verdadero don del sur peninsular como lo fue el Nilo para Egipto y factor determinante de civilizacion; un punto geoestrategico, en el punto mismo en el que se inicia el valle del Guadalquivir, reforzado por importantes vias de comunicacion, con acceso garantizado a una am-plia bateria de recursos y nudo comercial de primer orden favorecido por su puerto fluvial, con salida directa al Atlantico. Fueron todas ellas premisas de gran trascendencia para Roma, que tuvo siempre muy en cuenta este tipo de aspectos al elegir la ubicacion de sus mas relevantes centros urbanos y de distribucion. Se entienden asi su caracter rector del territorio y su papel capitalino; en una casuistica muy similar a la de tantas otras ciudades destinadas a desempeñar un rol militar, politico y comercial de primer orden que, en el caso de Cordoba, acabaria por fraguar en una urbe colosal y modelica, capaz de in