Cierra, que hay corriente representa la historia delirante de un detective machista e histriónico, incapaz de distinguir entre el bien y el mal, al que le persigue una enfermedad altamente dañina para su entorno y de la que solo se puede liberar viajando a una isla en la que se hara realidad la curacion tras una sucesion disparatada de episodios a cual mas rocambolesco. El estilo desenfadado y cargado en extremo de juegos de palabras, muletillas, licencias ortograficas y reiteraciones de Emilio Cid no puede dejar indiferente al lector, que acabara encontrando, entre chascarrillos, un trasfondo acido de profunda critica social a lo largo de toda la trama.