Para disfrutar de un buen baile por alegrías, no hacen falta saberes. Para emocionarse con un taranto, una soleá o una seguiriya, tampoco. Tan sólo se precisa sensibilidad humana y artística. Si ademas se tiene intuicion estetica para las formas, se puede apreciar, aunque sea de una forma mas o menos superficial e incompleta, la maestria de los interpretes.
Es hora de abrir cancelas y levantar la veda de mujeres guitarristas en los escenarios flamencos. Es hora de sentarnos a disfrutar de una buena guitarra sin preocuparnos de si el artista es hombre o mujer. Recuperar sus nombres para la historia y abrir caminos a la investigación flamenca es el objetivo de este libro.