Fernando Bouza es doctor en Historia Moderna por la Universidad Complutense de Madrid, donde enseña Historia cultural. Ha dedicado su trabajo a la alta Edad Moderna ibérica con especial atención en la historia del libro y de la lectura, la circulación manuscrita, la vida aristocrática de la corte, la construcción y práctica de signos de reconocimiento y hábitos. Ha publicado, entre otros ensayos, Locos, enanos y hombres de placer en la Corte de los Austrias (1991), Del escribano a la biblioteca (1992), Palabra e imagen en la corte (2003), El libro y el cetro (2005), Corre manuscrito: una historia cultural del Siglo de Oro (2001) y Dásele licencia y privilegio. Don Quijote y la aprobación de libros en el Siglo de Oro (2012).
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Este libro pretende acercarse a los usos orales y visuales practicados por la cultura aristocrática de corte durante los siglos XVI y XVII, nunca atendidos por la historiografía, mientras que sí lo han sido sus usos escritos. Formas expresivas que pugnaban y se complementaban entre si, con objeto de dar a conocer, al tiempo que comunicar y crear memoria, la palabra y la imagen visual, gozaron en su tiempo de un especial estatuto que las hacia eficaces a la hora de representar un ethos estamental, en el doble sentido de distinguir y sancionar las practicas aristocraticas.
Todo empezó con un simple memorial de petición para imprimir un libro firmado por Miguel de Cervantes que fue elevado al Consejo Real de Castilla a través de la secretaría de Juan Gallo y del que el alto tribunal de gobierno empezo a ocuparse el 20 de julio de 1604. El consejero Gil Ramirez de Arellano fue quien recibio la encomienda de concederle, o no, lo que pedia y, en consecuencia, quien decidio que Antonio de Herrera realizase su censura, firmada por el cronista el 11 de septiembre y ahora por fortuna recuperada.El seguimiento de los distintos pasos por los que el manuscrito titulado entonces El Ingenioso Hidalgo de la Mancha se convirtio en las aventuras impresas de Don Quijote de la Mancha entre julio y diciembre de 1604 permite adentrarse en el proceso de aprobacion de textos que era preceptivo para la impresion de un libro en el Siglo de Oro. Autores y censores, libreros e impresores, encomenderos y secretarios revelan las practicas cotidianas en la concesion o denegacion de licencias de impresion y en la fijacion de la tasa que hacian una realidad concreta de la compleja normativa en estas materias acumulada desde tiempos de los Reyes Catolicos. Su analisis permite conocer mejor la tramitacion de la censura previa en España, mostrando como la existencia de evidentes intereses mercantiles en torno al libro o la rivalidad entre quienes eran autores y, al tiempo, censores ayudaron a la construccion de la moderna republica de las letras hispana.
La materialidad de los textos se puede vislumbrar detrás de las prácticas de edición o publicación, pero también en las formas de leer y de escribir. Si bien no es sencillo conocer las particularidades de estas tareas, la literatura suele ofrecer referencias que nos permiten acercarnos a ellas. En este trabajo, el reconocido historiador español Fernando Bouza emprende un minucioso recorrido en donde muestra como los distintos soportes influyeron en el modo en que se escribia, leia y sentia la palabra en la España moderna. A partir de los habitos de bibliofilos como Pedro Fajardo y Esteban de Aguilar y la genesis de la opinion publica previa al siglo XVIII, estas paginas desafian nuestra percepcion y ofrecen una nueva perspectiva sobre la historia de la cultura escrita. Entre lo sensorial y lo textual, Impresiones de lectura es tambien una invitacion al universo de los jardines, la sensibilidad de la naturaleza y la curiosidad de los lectores.