Gustav Henningsen, historiador danés, especialista en folklore, es uno de los más importantes expertos en temas de brujería y prácticas inquisitoriales.
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El proceso inquisitorial de Logroño, con sus dos mil acusados y casi cinco mil sospechosos, es uno de los más copiosos que se han conocido hasta ahora. En España, los acontecimientos provocaron un giro decisivo en la historia de la persecucion de brujas. Si dicho proceso llama hoy la atencion de los investigadores internacionales se debe al sensacional analisis de las causas y mecanismos de la persecucion, realizado por uno de los jueces directamente involucrados, el inquisidor Alonso de Salazar Frias. A traves de los informes e interrogatorios que se han conservado de aquel defensor de las brujas, como lo llamaban sus contrincantes, por primera vez en la Historia los brujos y las brujas toman libremente la palabra. Sin forzamiento si tortura, nos cuentan ahora los detalles que tan minuciosamente fueron omitidos en las actas procesales de Francia, Alemania, Dinamarca, etcetera. Mientraslos jueces franceses, alemanes o daneses nutrian el fuego de sus hogueras con interminables fi las de inocentes, las brujas españolas fueron sentenciadas a penas leves.
A principios del siglo XVII, los Pirineos occidentales se vieron sacudidos por uno de los mayores episodios de pánico de la historia en relación a las brujas. Los pueblos de la Montaña se alborotaron cuando los niños de los lugareños denunciaron que habian sido secuestrados durante la noche y llevados a un sabbat de brujas. Los secuestradores denunciados por los "niños brujos" fueron sometidos a violencia y tortura ilegal con el fin de arrancarles confesiones. Una serie de informes de testigos oculares, escritos por un jesuita, el obispo de Pamplona y el inquisidor Alonso de Salazar, muestran un sorprendente desinteres por las teorias demonologicas de su epoca, y analizan el fenomeno desde sus angulos psicologico, sociologico y antropologico.