Un libro que cambiará el concepto que tenemos sobre el amor a Dios Frente a una presunta cultura sin Dios, a una sociedad que en ciertos sectores adolece y se ufana irracionalmente de “Cristofobia”,
El título del libro ya explica, en cierto modo, su contenido. No pretendemos abarcar todos los misterios de la vida de Cristo, sino detenernos en el misterio pascual: en su Pasión, Muerte y Resurreccion. Misterio ya anticipado, celebrado y prolongado en la Eucaristia. El misterio pascual nos lleva a una profundizacion en el cristocentrismo. La Iglesia, desde sus origenes, ha predicado a Cristo como Camino, Verdad y Vida. La espiritualidad se ha mantenido solida y fuerte sobre esta base en el decurso de los siglos. Cristo criterio, centro y modelo de la vida y del actuar. El cristocentrismo se explicita y adquiere medidas mas humanas a traves de la devocion al Sagrado Corazon. No son realidades diversas. Dado que el Verbo se hizo carne y asumio una verdadera humanidad, no solo se puede pintar la faz humana de Jesus, sino que El mismo nos ha mostrado los rasgos de su propio cuerpo humano, marcado por las huellas de su misterio pascual.
La caridad no es un carisma propiamente dicho, sino mucho más: es la vida misma del cristiano, es Dios. San Pablo invita a los cristianos a mirar siempre más alto, para fijar la mirada en la caridad, que es el todo en la vida cristiana. En la doctrina de la Iglesia, los carismas son dones extraordinarios que el Espiritu Santo concede a un fiel para beneficio de la comunidad. Es una gracia gratis data, como enseña la teologia. El carisma puede existir incluso sin amor, es decir, sin la gracia santificante. La caridad, por el contrario, es Dios que habita en el corazon de los fieles. Es el Espiritu Santo que habita en el templo del corazon de los fieles y les impulsa a entregar la propia vida a Dios y a los hermanos, asociandolos plenamente en el misterio de Jesus.
El libro que hacía falta para entender la caridad cristiana. La caridad no es un carisma propiamente dicho, sino mucho más: es la vida misma del cristiano, es Dios. San Pablo invita a los cristianos a mirar siempre mas alto, para fi jar la mirada en la caridad, que es el todo en la vida cristiana. En la doctrina de la Iglesia, los carismas son dones extraordinarios que el Espiritu Santo concede a un fi el para benefi cio de la comunidad. Es una gracia gratis data, como enseña la teologia. El carisma puede existir incluso sin amor, es decir, sin la gracia santificante. La caridad, por el contrario, es Dios que habita en el corazon de los fieles. Es el Espiritu Santo que habita en el templo del corazon de los fieles y les impulsa a entregar la propia vida a Dios y a los hermanos, asociandolos plenamente en el misterio de Jesus.
El título del libro ya explica, en cierto modo, su contenido. No pretendemos abarcar todos los misterios de la vida de Cristo, sino detenernos en el misterio pascual: en su Pasión, Muerte y Resurreccion.Misterio ya anticipado, celebrado y prolongado en la Eucaristia.El misterio pascual nos lleva a una profundizacion en el cristocentrismo. La Iglesia, desde sus origenes, ha predicado a Cristocomo Camino, Verdad y Vida. La espiritualidad se ha mantenidosolida y fuerte sobre esta base en el decurso de los siglos. Cristo criterio, centro y modelo de la vida y del actuar.El cristocentrismo se explicita y adquiere medidas mas humanas a traves de la devocion al Sagrado Corazon. No son realidades diversas. Dado que el Verbo se hizo carne y asumio unaverdadera humanidad, no solo se puede pintar la faz humana deJesus, sino que El mismo nos ha mostrado los rasgos de su propiocuerpo humano, marcado por las huellas de su misterio pascual.
¿Cómo era María? ¿Cómo pensaba, sentía, vivía? ¿Cómo latía su Corazón al contacto con Dios? Y, como consecuencia,cómo piensa, siente y vive, podemos vislumbrarlo en estas páginas que son un precioso bosquejo de la obra maestra que veremos un dia en el Cielo. Maria nuestra Madre, nuestro modelo, nuestra Maestra. ¡Que seguridad verse envuelto en el dulcisimo magisterio de la Madre de Dios!Sumergirse en estas paginas es caer en la cuenta de que soy hijo de Maria y descubrir que sus santuarios son remansos de su ternura materna; que abren sin cesar los corazones a la gracia divina, incluyendo el santuario de nuestro propio corazon, ese corazon que se hizo Suyo cuando nos dio a luz en el Calvario.