Todo ha cambiado alrededor, pero también dentro de los protagonistas de estas historias. El amor, el trabajo, las certezas, el lugar. A veces la propia identidad o el mismo significado de las palabras. Expulsados de su mundo, buscan en otros paisajes, otras situaciones, incluso en el recuerdo, en la fuerza de voluntad o en realidades insospechadas, puntos de luz en la noche que permitan una nueva forma de ver, de verse.
Con edades y situaciones diversas, los personajes de Isabel Cienfuegos hablan del amor, del tiempo, de la trasformación, de lo inesperado. Palabras de todos los días que cuentan lo que no se dice, lo que asoma tras los gestos cotidianos: es la aventura de vivir, cuando vivir no es una aventura. Una escritura dulce y potente a la vez, intelectual y cargada de sensaciones.
Todo ha cambiado alrededor, pero también dentro de los protagonistas de estas historias. El amor, el trabajo, las certezas, el lugar. A veces la propia identidad o el mismo significado de las palabras. Expulsados de su mundo, buscan en otros paisajes, otras situaciones, incluso en el recuerdo, en la fuerza de voluntad o en realidades insospechadas, puntos de luz en la noche, una nueva forma de ver...de verse