En una celda, en su última noche, un hombre espera que se cumpla una vieja sentencia. Callado, impasible, un vivo ya muerto, un muerto nunca vivo, tiembla por primera vez ante la cercanía del fin. Y alli aparecen algunos fantasmas de quien sufre el panico de convivir con su conciencia. ¿Se puede ser asesino sin tener una razon? ¿Hay siempre una justificacion detras de cada comportamiento? Dante. "Ni siquiera se acordaron de olvidarle".
"El Macondo africano" es la narración de una maravillosa derrota. Un libro que mezcla la divertida locura del sur de este continente con aspectos duros y, en ocasiones, crueles. Es la perípecia de un habitante, no de un viajero, que trasvivir dos años en Sudafrica y haber viajado por diversos paises africanos se instala en un hotel enclavado en una perdida aldea del Indico, en Mozambique. Desde alli, a traves tambien de las escapadas que realiza a los paises del entorno, se suceden historias inverosimiles, narradas con franqueza y sin complejos en la convivencia cotidiana con esa Africa alejada de paternalismos y convencionalismos al uso.Una barra de un bar es un buen lugar para tomar decisiones. Esa noche, sin embargo, Javier alcanzo esa benemerita orilla de vinos y cervezas con la suya ya tomada. Se iba a vivir a Africa, a Ciudad del Cabo, a la Surafrica donde meses despues España ganaria su primer mundial. Con el en la grada, claro. Y alli estabamos dos buenos amigos que solo habiamos viajado a Africa de turistas o para fugaces trabajos periodisticos explicandole Africa, metiendosela en vena en un apresurado manual de supervivencia. Supongo que los topicos se nos caian de las manos a medida que se sucedian los tragos, pero Javier Brandoli escuchaba sin inmutarse sospechando, me temo, que nada de lo que le esperaba tendria que ver con esa amalgama de recuerdos mas o menos sublimados por la distancia.Una cosa si tenia yo clara aquella noche de marzo de 2010 y en esa, al menos, no me equivoque: Africa empujaria a Javier a escribir. Para alguien con esa desbordante curiosidad por el mundo, se trataba casi de un mandamiento biblico. Y vaya si lo hizo. Durante sus cinco años en el continente, primero en Sudafrica y despues en Mozambique, Javier no ha parado de escribir sobre Africa y sus gentes. Con la logica inocencia al principio, expectante siempre y algo esceptico al final, alejado ya de miradas paternalistas y juicios magnanimos sobre la realidad africana. Asi que leer su primer libro africano era solo cuestion de tiempo