Como nos dice Antonio Muñoz Molina en estas páginas, mucho antes de que irrumpiera la actual pasión por las cosas del campo Joaquín Araújo estaba ahí. Estaba desde hace cinco décadas, antes que nadie, antes de que lo rural hubiera conquistado el corazon de las causas no tan perdidas. Cincuenta años, toda una vida, predicando la mala nueva, pues de persistir nuestro empeño en perturbar el equilibrio medioambiental no habra vida vivible. La de la conservacion del planeta es una de las grandes revoluciones pendientes que parece no interesar a la politica ni a la economia.La revolucion de Araujo consiste en dar ejemplo y mostrar que es posible vivir en armonia con el medio natural. Asi nos lo cuenta entre hortalizas, cabras y arboles, muchos, plantados en los ultimos años desde su granja en Extremadura. Lo hace a mano, con una caligrafia asombrosa y cotidiana voluntad de extraer de la Natura pensamientos fugaces, aforismos o poemas breves. La soledad y el silencio, el vacio o el horizonte, los arboles y el agua, los paisajes que azota el viento, los ciclos de la vida y su vivacidad, el canto de las aves y la tierra toda con sus gozos y lamentos. A esta Laudatio Naturae se han unido una docena de grandes escritores, poetas, pensadores y amigos con la intencion de celebrar esta pasion comun.Resulta ineludible elegir: ser como el bosque o ser como el aserradero.Con textos de: Antonio Muñoz Molina, Maria Novo, Ramon Andres, Alicia Puleo, Antonio Colinas, Jose Antonio Marina, Fermin Herrero, Pilar Rubio Remiro, Raul Tapia, Maria Sanchez, Eduardo martinez de Pison y Julio Llamazares.
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