El libro es la crónica viva de quince meses de intensa campaña diplomática que culminaron con la designación de Zaragoza como sede de la Exposición Internacional de 2008. Recoge los avatares de la campaña en la que un reducido equipo liderado por el Embajador para la Expo, Jose Manuel Paz Agueras, consiguio batir a las candidaturas de Trieste y Tesalonica en una batalla dificil y complicada.