El declive del campo como síntoma y causa del declive de la civilizaciónEn una época que idealiza la tecnología y desprecia el campo, Julio Llorente lanza una tesis de fondo: la agricultura no es un sector mas de la economia, sino el cimiento mismo de la civilizacion. Sin cultivo no hay cultura; sin arraigo no hay comunidad; sin tierra no hay cielo. Alli donde el campo agoniza, tambien lo hace una forma plenamente humana de habitar el mundo.A lo largo de estas paginas, el autor recorre el ecologismo antiagrario, el nomadismo contemporaneo, la agroindustria, la perdida de los oficios manuales y el declive del arraigo. Frente a la utopia tecnologica y la fantasia de la autosuficiencia, reivindica la fi gura del agricultor como custodio de la realidad: alguien que sabe que la vida depende de un don, que el progreso tiene limites y que toda cultura duradera nace del cuidado.Con una prosa tan rigurosa como apasionada, Llorente dialoga con la tradicion humanista y la proyecta sobre los dilemas actuales, combinando el analisis cultural con la invitacion filosofica y la intuicion poetica.En esta reflexion sobre la naturaleza humana, el trabajo, el arraigo y la dimension espiritual del cultivo late una conviccion sencilla: el campo conserva una sabiduria elemental que la ciudad ha olvidado y que ninguna tecnologia puede reemplazar.
Ediciones de la Isla de Siltolá, S.L. 9788419298294
Titubeos es un titulo extraño para un libro de aforismos. Lo propio del género, más allá de la brevedad, es la certeza, la visión exacta, el limpio fogonazo, la iluminación.
VOX se fundó teniendo como primer horizonte electoral las europeas de 2014. Por muy pocos votos, el partido no logró un escaño. Lejos de verlo como un comienzo prometedor, muchos interpretaron los resultados como un fracaso del que nunca, jamás, imposible, nadie podría recuperarse. Sin embargo, no todos fueron de esa opinión.
El declive del campo como síntoma y causa del declive de la civilizaciónEn una época que idealiza la tecnología y desprecia el campo, Julio Llorente lanza una tesis de fondo: la agricultura no es un sector mas de la economia, sino el cimiento mismo de la civilizacion. Sin cultivo no hay cultura; sin arraigo no hay comunidad; sin tierra no hay cielo. Alli donde el campo agoniza, tambien lo hace una forma plenamente humana de habitar el mundo.A lo largo de estas paginas, el autor recorre el ecologismo antiagrario, el nomadismo contemporaneo, la agroindustria, la perdida de los oficios manuales y el declive del arraigo. Frente a la utopia tecnologica y la fantasia de la autosuficiencia, reivindica la fi gura del agricultor como custodio de la realidad: alguien que sabe que la vida depende de un don, que el progreso tiene limites y que toda cultura duradera nace del cuidado.Con una prosa tan rigurosa como apasionada, Llorente dialoga con la tradicion humanista y la proyecta sobre los dilemas actuales, combinando el analisis cultural con la invitacion filosofica y la intuicion poetica.En esta reflexion sobre la naturaleza humana, el trabajo, el arraigo y la dimension espiritual del cultivo late una conviccion sencilla: el campo conserva una sabiduria elemental que la ciudad ha olvidado y que ninguna tecnologia puede reemplazar.