Un extravagante empresario de Siguenza decide hacer a pie unas jornadas del Camino del Cid, entre Siguenza y Medinaceli, donde sueños, apariciones y hallazgos le envolverán en una fascinante aventura
Imaginemos que las páginas de esta novela son de fino y transparente vidrio, y que bajo las mismas se va exhibiendo sin disimulo su agitado proceso de construcción (por lo común, una narración muestra únicamente «su llegada a buen puerto y no los tumbos, vaivenes y embates sufridos para su logro»). Para dar forma a la idea, el escritor proyecta su yo sobre algunos personajes —tanto el yo real como el yo potencial— y se introduce en su propia creación. Haciendo uso de éstas y otras técnicas de apoyo, se desarrolla el primer y más grande empeño de la obra: «… poner en altura, con respecto a nuestras embotadas mentes, los más límpidos y sublimes misterios del niño». La primera parte, escrita en estilo epistolar, muestra una serie de notas autobiográficas sobre la infancia de Pedro. En la segunda parte se incorpora el escritor y se suceden algunas aventuras que pretenden enriquecer la obra y habrán de dirigir la atención del lector en varias direcciones.
En tus manos tienes, amable curioso, la azarosa vida de una mujer, Micaela Rueda, quien, por carecer del cariño materno, se alimenta de la idea platónica de la madre, su Madre Victoria, su álter ego proyectado en las memorias que escribe y encarnado en algunas personas cercanas, buenas y generosas que vendran a acompañarla.Aunque la historia no quiere ubicarse en el espacio y el tiempo, enseguida se adivina algun lugar de la España profunda de posguerra; aun niña, morira Heidi en Micaela para dar comienzo su vida de Cenicienta, a la terrible sombra de su madre natural. Y llevara una vida abnegada en que habra de mirar compasivamente a los salvajes y sentir el gran dolor que hay en saberse diferente. Es tal la energia y entereza de la protagonista, que en ningun momento nos podemos abstraer del encanto (casi sinestesico, tactil diria) que de ella emana Miguel Avila (profesor de literatura).No soy critico literario, pero, si sirve para algo, he sentido su lectura. Observo una gran capacidad de analisis y una buena mirada para montar los personajes. Jose Luis Garci (director de cine).