Como Nietzsche, Jorge Luis Borges intuyó que la doctrina del eterno retorno debía relacionarse, de alguna manera, con la eternidad. En su versión no es el sujeto como tal quien acababa siendo eterno, sino solamente el instante que vuelve. Por contraposicion a aquello que tanto Borges como Nietzsche llamaron eterno retorno, este ensayo pretende demostrar que en la version del mismo que durante el siglo xix ideo Auguste Blanqui encontramos una metafisica mas rigurosa y completa, puesto que tambien justificaria el principio de eternidad, del que aquellos no pudieron dar cuenta. Finalmente, defenderemos que la obra del poeta Walt Whitman tambien deberia entenderse desde el esquema de Blanqui, y no (como hace Borges) por lo que tiene en comun con la filosofia nietzscheana.
Una autobiografía educativa representa el esfuerzo de uno mismo por comprender su vida desde el punto de vista de la educación que recibió. Que el autor de este libro trabaje, además, como profesor de educacion en una universidad española convierte esta obra en un intento (inedito en nuestro regimen intelectual de trabajo) de poner lo profesional al servicio de lo personal, de aplicar los conocimientos y metodos universitarios para el cultivo de la propia autoconciencia y felicidad. Dos nombres propios destacan, sobre todo, en este ensayo: los de Franz Kafka y John Dewey. El autor se sirve de ellos para describir su peripecia vital durante sus años escolares y universitarios, pero tambien para reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestras instituciones educativas.
El hecho de que formemos parte de la misma realidad que deseamos conocer tiene efectos necesarios sobre la manera en que la experimentamos, y sobre las representaciones que nos hacemos de ella. Nuestra realidad psiquica, social y natural, cristaliza en nuestra conciencia de modos que no traducen su verdad, que no trasladan excepto de manera deformada lo que Marx llamo, en el Libro III de El capital, su forma nuclear interna. Esto no significa que la ciencia deba prescindir del recurso a la experiencia, ni tampoco del calculo que emplea para ordenarla. Nada mas lejos de las tesis que defiende este libro. Y, sin embargo, existen avances revolucionarios en la historia de la ciencia que estos dos principios basicos (el calculo y la experimentacion) no consiguen explicar. Se trata precisamente de aquellos desarrollos por los que el ser humano fue capaz de conceptualizar su propia participacion en el mundo, descontar la deformacion que esta causaba, y lograr al fin un conocimiento novedoso y adecuado de diferentes objetos de estudio. Tales son los acontecimientos cuyo analisis inspira esta obra. Los llamamos giros copernicanos. A traves de ellos, la ciencia comprendio que relacion guardaba el individuo con su propio aparato psiquico (psicologia), su modo de produccion (sociologia), su habitat natural (biologia) y el cosmos (fisica). Los descubrimientos de Freud, Marx, Darwin y Einstein aportaron la columna vertebral a cada uno de estos avances revolucionarios, y este libro trata de hacerlos inteligibles a la racionalidad.
Alejado de los cánones realistas, este libro concibe la literatura como fantasía y esta última, a su vez, como una expresión final de humanidad elaborada desde la desesperación. En alas de la fantasía, la desesperacion emerge entonces llena de ansias utopicas.A traves de una mezcla de realidad y sueño, poesia y prosa, literatura y vida cotidiana, Los niños suicidas cuenta la historia de cuatro personajes indefensos que intentan sobrevivir en un mundo que se descompone a pasos agigantados, sacudido por guerras y exodos, terremotos, incendios e inundaciones. En Otras catastrofes el desastre se manifiesta en la locura que penetra en la interioridad del narrador y lo lleva a dudar de su propia existencia. A caballo entre la autoficcion y la literatura fantastica, los cuentos son la expresion mitica, tragica, a veces comica, de las tensiones con las que, en un mundo que se disuelve, construimos y destruimos la vida familiar.La literatura de Villacañas ofrece un retrato tragicomico de nuestro presente, y rinde homenaje a los verdaderos supervivientes de todas las epocas: la mirada infantil y el amor por la literatura.