En la magnífica colección de relatos Cenicienta en Chueca (Mujeres que aman a mujeres) María Felicitas Jaime, una de las más sólidas autoras de nuestro panorama editorial, se asoma con maestría a un tabu aun no superado en la literatura lesbica: la descripcion detallada de los usos amorosos de las mujeres, de como disfrutan, de como juegan, de como seducen, de como se atreven y, por que no, como sufren en sus relaciones.Un sensual recorrido por la geografia del deseo femenino, por los mas intrincados caminos del amor carnal entre mujeres, en la voz de una autora de inusual fuerza y destreza expresivas.
"No me acuesto con alguien por deporte. Me acuesto por pasión. Lo que pasa es que mis pasiones son sinceras, reales, apasionadas, pero son eso: pasiones. Intensas pasiones". Así piensa Bea, la protagonista de esta novela, que trabaja como creativa en una agencia de publicidad y cuyo extraño don consiste en ver en sueños la campaña perfecta para cada cliente. Su vida se divide entre la oficina y Lesbianapolis, una exclusiva tertulia de mujeres regentada por el duque y la duquesa en un caseron de Flores.Pero la vida de Bea da un giro inesperado cuando se choca literal y metaforicamente con Silvia, una arquitecta que esta comprometida con Barbara, con quien vive desde hace años. ¿Podra Bea adaptarse al papel de amante?Como en Cris & Cris, Maria Felicitas Jaime nos ofrece en Pasiones una novela llena de personajes memorables que nos deslumbraran con sus dialogos y aventuras cargadas de humor, amor y pasion.
Con los cuentos que componen Mujeres que aman a mujeres, la autora de Cris & Cris y Pasiones le añade una, o varias, capas más a su universo narrativo. Por un lado aparece, además de Buenos Aires
¿Cris & Cris es una historia de amor entre mujeres? En una primera lectura es eso, pero también es una historia de mujeres y punto. Mujeres independientes, libres, que han sabido abrirse camino en una sociedad patriarcal. Puede parecer osada en sus escenas eróticas pero la osadía reside, quizás en mayor medida, en la aceptación plena por parte de las protagonistas, de su orientación sexual, en su conciencia ética y en la responsabilidad que exige el uso de la libertad en una sociedad castradora, competitiva, con el dinero y el consumo como dioses contemporáneos. Mariana dice: «Seremos clandestinas en tanto la gente no pueda aceptar que lo que hace válido al amor, al deseo, no es la sexualidad sino la mutualidad»