Inventores, deportistas, muchachas en aprieto, poetas, libreros, pitonisas, estudiantes, ministros, sacerdotes, parapsicólogos, pelirrojos, antropólogos, cantantes maricones, dioses o perros, entre otros, son algunos de los heterogeneos y curiosos personajes que acoge, a modo de retablo, La plaza, modo de empleo. Todos ellos, capitulo a capitulo, veran sus destinos entrelazados, como en un tablero de ajedrez, en el marco de la imaginaria plaza de Felipe VIII en Madrid, a lo largo de un unico dia de primavera de 2002; todos ellos revolotearan en el microcosmos de esta novela donde, ante la vida misma, la nocion del tiempo y el espacio desaparecen, completando un puzzle tan imaginario como real. Y con ellos reiremos, lloraremos y pasearemos, porque todo lo recibe el paseo de la plaza.
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