Los cuentos de Miguel Ángel Muñoz están construidos alrededor de la idea de equilibrio. Equilibrio entre el realismo y el cuento fantástico, entre la trama atractiva y la forma no olvidada, entre el humor y el dolor.Miguel Angel Muñoz (Almeria, 1970) ha obtenido el reconocimiento de diversos certamenes literarios de ambito nacional. Ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Benasque, con el Premio Fernando Quiñones y ha sido finalista del premio Agustin Gomez Arcos. Sus cuentos han sido incluidos en distintas publicaciones y revistas. Paginas de Espuma publico su primer libro de cuentos, El sindrome Chejov(2006)."Un dominio de la narracion exuberante, con una contencion y una atencion por los detalles excepcional"Emiliano Molina"Construye un mundo particular consciente de que con su mirada ofrece ese curioso enves que nos proporcionan los detalles mas nimios de nuestra vida"Pedro M. Domene"Su escritura congrega materiales diversos, pero siempre regidos por esa humanidad que no es producto de la evasion ni del sentimentalismo, sino de una vision tan ecuanime como insobornable ante los desastres de la especie"Marta Aponte Alsina
Los cuentos de Miguel Ángel Muñoz están construidos alrededor de la idea de equilibrio. Equilibrio entre el realismo y el cuento fantástico, entre la trama atractiva y la forma no olvidada, entre el humor y el dolor. Se trata en ellos de quedarse donde uno esta para no perder el pie y caer del lado equivocado, pero a la vez intentarlo todo, quizas para que quedar en pie, si es posible, tenga mas merito. Un libro de engañosa apariencia libresca que trata menos sobre la literatura de lo que parece. Se invoca a Salinger o Kafka, a Buñuel o Carver mas como formas de vida que como formas de escritura. El autor ha buscado el contraste entre lo acuatico y lo oscuro, entre lo que los libros nos dicen y lo que quisieramos nosotros que los libros nos dijeran. Todo fiado al intento de lograr un tranquilo equilibrio sobre el agua de una piscina de historias, para que el lector flote sin excesivo esfuerzo y se quede donde estaba, atento a lo que se le cuenta.