El presente volumen de Miguel Ángel Bernat comprende dos obras: en primer lugar, Estela, un poema que nos acerca a nuestra esencia, y nos trasporta a una espiritualidad natural, anterior a toda religión, inherente a nuestro ser. Y seguidamente, Hojas de luna: poemas de una mano leve, que apenas roza la página, y que nos ofrece un tiempo libre del tiempo; paz misteriosa. Envueltos en la luna de estos poemas, entramos en un espacio refrescante que somos nosotros y es cualquier lugar.
La belleza del silencio revela una síntesis; en ella lo cotidiano se ahonda en nuestra esencia y, a su vez, lo más profundo aflora a la superficie, enlazándose enteramente. De esa unión surge una sabiduría de la vida que engarza nuestra cotidianidad con la paz de nuestro origen. De ese directo y fresco contacto con nuestro origen parecen nacer estos poemas. Ese encuentro, ese rumbo en compañía de la paz de nuestro ser último propone este libro. En Miguel Ángel Bernat apenas si hay algo de lo que el mundo actual aprecia. Su voz no tiene la preocupación de ser diferente, «no es brillante, sino gastada, como una puerta que el viento abre al anochecer». En sus poemas hay una entrega, «lo que somos no nos abandonará», en sus poemas habita la tranquilidad.
Miguel Ángel Bernat nació en Madrid en 1954. Ha publicado cuatro libros de poesía: Informe de la carretera abandonada (1986), El refugio de las fieras (1989), El río (1991) y Constelación (1994). Figura en la antología 8 poetas raros: Conversaciones y poemas (1992), publicada en esta misma editorial. La suya es en palabras de Fernando Savater, una voz precisa e inquisitiva, serenamente estremecida por lo inabarcable en que habitamos.