Miguel Torija (Tortosa, 1972) inició su carrera literaria en 2010 y desde entonces ha publicado dos novelas: El espesor de un lápiz (Talentura, 2019), La isla de las Culebras (Pajarita roja editores, 2016) y cuatro recopilatorios de relatos: Jo, ara (Unaria, 2017), Cuando la vida se pone perra (Unaria, 2013), Catálogo de excusas para seguir vivo (o para estar muerto) (Autoedición, 2011), Fábulas efímeras (Conselleria d’Industria, 2010).
Ha recibido reconocimiento en numerosos certámenes literarios y sus relatos aparecen en diversas antologías.
Fomenta la escritura entre los más jóvenes, impartiendo regularmente talleres para estudiantes y profesores en centros educativos de países europeos. Con ese afán es el impulsor y coordinador del proyecto «De escritores a docentes», financiado por la Unión Europea.
Puedes encontrar en su blog La colina naranja más información sobre su actividad literaria.
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En medio del paisaje turbulento provocado por la invasión francesa de Los cien mil hijos de san Luis, los personajes de esta novela luchan por cambiar su destino. Aunque este se muestra terco e inmisericorde, tratando de acabar con todas sus ilusiones. Una historia en la que el honor, el valor e incluso el dinero son vencidos por el amor, por el tipo de amor mas peligroso que exste: un amor imposible.
El renacer de las naturalezas muertas transcurre en un futuro próximo en el que, tras una catarsis, la sociedad ha sufrido algunos cambios. En una ciudad controlada por una clase privilegiada, se desenvuelven los tres protagonistas; Giulio, un niño que se adentra en un territorio desconocido para él, en el que va a empezar a devolver los golpes que recibe; su padre Rafael, un pintor olvidado, alejado de los canales comerciales por haberse mantenido fiel a su visión del arte; y su madre Julia, que ha desaparecido de sus vidas dejando un enigmático mensaje de despedida. Con la pintura como eje transversal, los tres emprenden caminos paralelos trufados de engaños, lealtades, sexo, humillaciones, riesgo, secretos y ternura. Avanzan con la vana esperanza de alcanzar una meta común que les permita volver a formar una familia, o al menos de encontrarse a sí mismos.
Un escritor trata de terminar una novela que consolide el éxito de su primera obra. Sufre un bloqueo, que solo es capaz de superar viviendo en primera persona lo que va a escribir. Esto le llevará a situaciones limite. Escrita con un estilo muy particular, El espesor de un lapiz nos sumerge en los vericuetos de la creacion literaria, de la mano de unos personajes prisioneros de sus obsesiones y que no son lo que parecen.Una novela en la que el lector no podra evitar convertirse en uno mas de los personajes que pululan por sus paginas.Un juego de espejos.Un libro dentro de otro libro.Un punto de vista insolito.Una novela intrepida.
El germen de esta novela son los recientes descubrimientos arqueológicos que demuestran que la mujer prehistórica tenía un papel bastante diferente al que le había sido otorgado por la tradicional vision machista de la Arqueologia.Ata, una mujer del Calcolitico, lucha por sus anhelos: tener una estirpe, liderar su grupo y, sobre todo, poder volver a pintar. Esta dispuesta a todo para alcanzarlos, pero no sera facil porque debera superar multiples dificultades.En paralelo, viviremos el hallazgo del yacimiento con los rastros de su vida: sus pinturas, su tumba, los objetos que le acompañaron y sus restos. Mientras nos muestran esos descubrimientos, aparecen las relaciones e intrigas de estos personajes contemporaneos: juegos de poder, ambiciones, un triangulo amoroso, traiciones...En La pintora de piedras pasado y presente se confunden, parecen mundos alternativos conectados mediante el arte de las piedras.