El imparable viento de la globalización desdibuja los contornos y las diferencias que Japón ha tratado desde siempre de afirmar como identidad. La anomalía japonesa se está deshaciendo, lo cual crea un problema de identidad, una crisis de sociedad. Japon se ha mirado siempre en el espejo chino. Aunque los ultimos decenios han sido una excepcion, durante los cuales el centro de influencia en extremo oriente se desplazo a Tokio. Pero ahora esta excepcion tambien toca a su fin. El gigante chino vuelve a reclamar su papel de "pais del centro" y para Estados Unidos, China es ahora objetivo prioritario, dejando de lado al otrora estrategico Japon en un segundo plano. En plena crisis economica el yuan resistia mientras el yen se devaluaba. En extremo oriente el sol comienza a salir por el ocaso. Sayonara al antiguo Japon.