Gabriel Honoré Riquetti, conde de Mirabeau (1749-1791), político revolucionario, escritor, diplomático y periodista. Por su juventud libertina, su padre lo hizo encerrar en distintas prisiones de Estado; condenado a muerte por rapto y seducción de una joven, fue confinado en el torreón de Vincennes de 1777 a 1780, donde escribiría, además de textos de carácter político, dos obras que siguen la corriente «voluptuosa» del siglo XVIII: Erotika Biblion y El libertino de calidad. Además, escribió unas Cartas a Sophie, obra maestra de la literatura erótica y denuncia del despotismo de la época.
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Las falsas memorias que el conde de Mirabeau novela en El libertino de calidad trazan la intensa vida de un seductor que, salido de la aristocracia y cargado de cinismo, va a utilizar sus poderes amatorios para conseguir dinero; la ironia que el autor presta al relato distancia al lector de ese personaje dedicado a la depredacion amatoria. Como Don Juan, busca el placer a cualquier precio para convertirse en ejemplo de una situacion apenas descrita en la literatura de la epoca: la prostitucion masculina. La habilidad narrativa de Mirabeau pone el foco de manera especial en episodios concretos, iluminandolos de una forma tan intensiva que sugieren y muestran con todo detalle una serie de momentos de placer extremado, sin renegar del lenguaje que realmente utiliza el erotismo ni convertirlo en tabu.Escrita en la prision de Vincennes, Mirabeau intentaba, a traves de su personaje, persuadir, divertir, sorprender, provocar, utilizando una prosa energica, llena de colorido, que mas tarde le serviria para desarrollar la oratoria que le merecio el sobrenombre de Tribuno de la Libertad.
De G.-H. de Riqueti, conde de Mirabeau, puede decirse que en sus 43 años (1749-1791) vivió varias vidas. Se enfrentó desde muy joven a la autoridad paterna y conoció la cárcel en varias ocasiones. Como estudioso de la economia politica se entrego con entu
Podría parecer a primera vista la sencilla carta que una amiga le escribe a otra. Pero enseguida se muestra como algo más: el relato de una verdadera inicación sensual y sexual. Una educación completa sobre todo aquello que las mujeres tienen prohibido hablar o sentir.
La decadencia de los Estados se ve normalmente en la depravación de la moral, en los avances del lujo y la corrupción de las clases sociales. Mirabeau escribe este libro después de estar preso por un supuesto lio de faldas. Durante su encierro, solo posee un libro, la Biblia, que le habian dado con el objetivo de que pudiera reconducir sus malos habitos. Pero el escritor, alejado de esos fines, se plantea glosar todos los capitulos del Libro Sagrado en que se hace referencia a escenas de indole sexual, sin importar el tipo de relaciones expuestas. El libro pronto se convierte en un objeto de controversia. El clero lo abomina, pero los estudiosos no pueden dejar de ver en el todo el estudio de un hombre ilustrado, inteligente, capaz de discernir el bien del mal sin verse sometido a las leyes cerradas e injustas que, una Iglesia mas preocupada por estar junto al poder que junto al pueblo, sancionaba a las clases bajas y miraba para otro lado con los excesos sexuales de las elites pudientes.