Utilizar la categoría de "clase" supone un conjunto de presupuestos que, a poco de andar, revelan una superficie resbaladiza. Cuando una persona le asigna a otra la pertenencia a la "clase media", "clase obrera" o "clase superior", es difícil dar cuenta a ciencia cierta de lo que significa esa atribución. Por su afinidad con el mundo de las clasificaciones y las estratificaciones, el término "clase" parece remitir a una realidad objetiva, existente, dada, a la manera de las entidades de la naturaleza. Sin embargo, postula Furbank, cualquier comentario o reflexión sobre la "clase" o las "clases" es, antes que nada, una evaluación social, un juicio, y como tal se inserta en la arena de los intercambios discursivos y de las posiciones ideológicas.