Ética marica no es un libro, es un cortocircuito. Apagar unas bombillas para encender otras. El autor parece desprenderse de su propio legado para gritar a pleno pulmón acerca de aquellas cuestiones que afectan a la comunidad LGTBQ. Unas siglas que se desmontan y se revuelven en las paginas del libro porque la subjetividad es un dispositivo desde el que es dificil hablar por otros pero que no nos impide quedarnos quietos ante situaciones como la derechizacion consumista de gran parte de la comunidad gay, la indiferencia o la deferencia nada desinteresada de los poderes publicos, la apropiacion de nuestros culos o vaginas por parte de intereses espurios. El libro es una virulenta diatriba a favor las voces silenciadas de aquellos que abrieron brecha en un mundo gay, lesbico o trasn, un universo que hoy se ha convertido en capitalino y capitalista y que nos gustaria que fuera de otra manera. O al menos que tuviera el valor de mirarse al espejo, con la descarnada lucidez con la que lo hace Vidarte en estos a la vez iracundos, lucidos y delicados textos.
Tal vez a la pregunta «¿qué es la lectura?» sólo se pueda responder poniendo ejemplos, dejar que caigan juntos a modo de síntoma unos cuantos nombres propios de buenos lectores y esperar que esa sing
"Escrevi este livro em menos de três semanas. Isto quer dizer que talvez fosse melhor não o ter publicado e pensar as coisas mais um pouco. Mas se ele chegou até você é porque mais alguém além de mim
Si volviera a nacer, volvería a ser maricón. O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales politicas de propagacion del VIH, de acoso y persecucion institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasion encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar fisica y psicologicamente nuestra preferencia sexual.