El reino de los muertos fue la última gran obra de Henrik Pontoppidan, premio Nobel en 1917 y uno de los grandes nombrs de la literatura nórdica. A Henrik Pontopiddan (1857-1943) se le conoce por dibujar a sus personajes a "tres pasos de distancia" y por presentarlos llenos de extraordinarios matices. En El reino de los muertos cada uno de ellos ofrece luces y sombras. en ningun momento sabemos si reir o llorar. Sus personajes literarios son tan modernos, fuertes y vulnerables como cualquiera de nosotros.
Escrita a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX, nos sumerge de lleno en la crisis cultural y social que sacude al continente con la irrupción de la modernidad y que no es sino un preámbulo de la crisis de identidad del hombre actual. Por la maestria en la diseccion de toda una epoca, la novela de Pontoppidan es solo comparable a las del aleman Thomas Mann, pero la complejidad de sus personajes y la furia con que se debaten contra su destino la emparentan sobre todo con la obra de Dostievski, el gran novelista ruso.
Una mujer, Ingrid, abandono a su marido y a sus hijos para huir con su amante a Suiza. Este es el folletinesco argumento de la novela, pero no su tema fundamental. Una historia de amor desarrolla ante todo, y de forma progresiva, un asunto poco frecuente en la literatura europea: un protagonista masculino humanizado y mejorado en su esencia por el amor de una mujer. Gabriel Vadum, un hombre emocionalmente indigente y lleno de bloqueos, arruinado por el pesimismo filosofico de raiz schopenhaueriana y endurecido por una coraza caracteriologica, se va ablandando y dulcificando en su naturaleza y en su vision del mundo y de los seres humanos con la ayuda de una mujer y de su afecto por el. Se trata de una historia sobre la fuerza del amor, del amor loco, del amor romantico, del amor-pasion, ese que no se deja detener por las convenciones sociales ni por las prohibiciones religiosas, que se opone e incluso se hace fuerte ante las criticas, las reconvenciones o el pecado.
La otra gran novela de Pontoppidan (que algunos críticos prefieren a Per el afortunado, también publicada por Ediciones de la Torre) donde el premio Nobel danés aborda, con el telón de fondo de la modernidad en Dinamarca, la angustia personal de un pastor de la iglesia en la encrucijada de las luchas sociales en el medio rural y la aparicion de diversos caudillos y mesianismos.