La postulación de un Borges filósofo no refiere tanto a la presencia de las muchas fuentes filosóficas frecuentadas por el autor ni pretende atribuirle un sistema filosófico a su literatura. Se trata mas bien de interpretar que esta misma literatura responde a una exigencia propia de la filosofia, a la filosofia como exigencia, que es la comprension y la expresion de nuestra conexion con la realidad.Esa exigencia filosofica recorre la obra de Borges en el siguiente sentido: la poesia expresa el encuentro intimo con lo real, cuya inteleccion requiere el despliegue vivido de los problemas filosoficos subyacentes en las ficciones, para ilustrar con argumentos (ensayos) el orden de las razones de dichos problemas. Se sostendra entonces que su obra gira en torno de un pivote filosofico, que es el que tratamos de discernir.No hace falta correr demasiados velos del uso estetico de la lengua para hallar esa filosofia, ya que el juego de las ideas domina gran parte de su poesia, sus ensayos mas importantes, y es el horizonte de profundidad dentro del cual se desarrollan sus principales cuentos. En su dimension filosofica, la obra de Borges dialoga con los clasicos en un sentido no solo ludico, sino comprometido, al punto de ejemplificar inmejorablemente un concepto con el que cierra su ensayo sobre el truco: que la metafisica es la unica justificacion y finalidad de todos los temas.
Desde el último tercio del siglo XX el desarrollo filosófico está bajo el signo de un giro pragmático. El despliegue mutidireccional de la teoría de los actos de habla, la rehabilitación del pragmatismo clasico, el neopragmatismo, la teoria critica, el programa de naturalizacion de la fenomenologia, los estudios sociales y culturales sobre la empresa cientifica, el narrativismo en filosofia de la historia, el auge de la filosofia de la accion y de las posiciones comunitaristas en filosofia politica, entre otras tendencias, son testimonio de dicho giro.
Una introducción a la filosofía supone considerables desafíos y peligros certeros, pues promete a la vez demasiado y demasiado poco. Demasiado, porque si se concibe a la filosofía como "ciencia de ciencias" o "suma del saber", una introduccion a ella debera poner al alcance de la mano lo mas recondito e inaccesible; demasiado poco, porque advertidos de que semejante promesa permanecera incumplida, se sospecha razonablemente que la verdadera filosofia sera sacrificada en el altar de la divulgacion y lo que se obtendra a cambio sera un palido sucedaneo suyo o un resumen esquematico de su historia. La obra que aqui se presenta esta a la altura de los referidos desafios y sortea con buena fortuna los peligros. Lo logra evitando ofrecer una reconstruccion esquematica y arbitraria de la historia de la filosofia en la que se despliegue el catalogo de nombres y doctrinas de los filosofos mas famosos. En cambio, Introducciones a la filosofia constituye una presentacion de los principales problemas de la filosofia, combinando la fidelidad al legado clasico con la actualizacion en terminos del debate contemporaneo.
La única fidelidad de Wittgenstein fue para lo que en cada momento de su vida consideró filosóficamente correcto. Esta fidelidad lo llevó a definiciones radicales y continuidades profundas, cuyos efectos de enseñanza dieron lugar a diversas influencias, marcando el derrotero de la Filosofia del siglo XX.