Segundo Llorente nació en Mansilla Mayor (León, España) en 1906. En 1923 ingresa en la Compañía de Jesús. Tras sus estudios de humanidades y filosofía en Salamanca y Granada, viaja a Estados Unidos, como miembro de la Provincia jesuítica de Oregón. Allí completará sus estudios de teología. Ordenado sacerdote en 1934, al año siguiente llega a Akulurak, en Alaska. En 1960 es elegido diputado del primer Congreso del Estado de Alaska. Después de cuarenta años de ministerio en aquellas tierras, es destinado a Moses Lake, Pocatello y Lewinston (Idaho). Falleció en Spokane (Washington) el 26 de enero de 1989. Sus crónicas en libros y revistas sobre sus experiencias misioneras en Alaska con los esquimales gozaron de una gran difusión, tanto en España como en América.
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Existen innumerables obras de viajes por las tierras más exóticas. Pero ninguna donde la travesía se prolongue cuarenta años. Esta gesta, al alcance de muy pocos, ha marcado la existencia de uno de los aventureros mas extraordinarios del siglo XX. Y tambien uno de los mas generosos y entregados.Quien se adentra en las paginas escritas por este pionero de los hielos del Artico tendra la extraña sensacion de sumergirse en un mundo casi desaparecido. Pero como les sucedio a quienes leyeron estas cronicas en los años cincuenta y sesenta, viajaran con su imaginacion por las tierras que se extienden desde las regiones akulurakeñas hasta la desembocadura del Yukon.La vida se hace aqui literatura y la literatura cobra vida. Los azarosos viajes en trineo se entremezclan con las cronicas de la vida en la tundra implacable. Los retratos de personajes singulares y llenos de humanidad, casi primitiva, se interrumpen con las reivindicaciones politicas en el Congreso de Alaska en favor de unas mejores condiciones de vida. Y todo ello salpicado de interesantes reflexiones sobre los valores y motivaciones que hacen a los hombres hermanos de camino en cualquiera de los puntos cardinales.Segundo Llorente (1906-1989), jesuita y misionero, desarrollo su actividad durante cuarenta años entre los pueblos esquimales, a uno y otro lado del rio Yukon. Llego a ser elegido diputado en el primer Congreso de Alaska. Sus cronicas sobre sus experiencias en aquellas tierras gozaron de una gran difusion.
Este libro autobiográfico es un buen resumen, un estupendo manual de la vida de un misionero que lo dio todo, que no escatimó nada, que dedicó su vida a Cristo y a sus feligreses esquimales con una fe inquebrantable. Estas memorias, que acabó de escribir poco antes de morir, es decir, que el propio autor no vio publicadas, jamás se tradujeron al español. Muy pocos conocían la existencia de este libro editado en Estados Unidos hace unos cuantos años. Por el interés del mismo, habida cuenta de que sus obras están ya hace tiempo agotadas, merece una lectura reposada, relajada, metódica y sin pausas. Es un libro ameno, divertido, profundo, interesante y que no defrauda al lector.
El libro recoge las mejores páginas escritas por el legendario misionero de Alaska. Numerosas crónicas en las que se entremezclan costumbres y anécdotas de los esquimales con reflexiones y pensamientos a partir de los acontecimientos cotidianos.
Segundo Llorente Villa S.J. (Mansilla Mayor, León, 18 de noviembre de 1906 - Spokane,Washington, 26 de enero de 1989) Fue un jesuita, misionero y escritor español. Pasó más de cuarenta años como misionero en Alaska. Fue diputado ante el Congreso de los Estados Unidos por el estado de Alaska, y es considerado co-fundador de dicho estado. Fue enterrado en un cementerio indio en De Smet, Idaho, donde solo pueden ser enterrados nativos indigenas americanos a peticion de los mismos, el 30 de enero de 1989. Estuvo largas temporadas en Akurulak, Bethel, Kotzebue y Alakanuk, pero sus cronicas mas famosas son las que se conocen con ese mismo nombre recogidas en un libro llamado "Cronicas Akulurakeñas". Escribio doce libros sobre Alaska a lo largo de su vida, todos en español. Hablaba ingles perfectamente, lo habia estudiado en Kansas (cuatro años, durante los estudios de teologia), y llego a hablar (el decia "chapurrear") el eskimal. Envio miles de cronicas, invitando con su profunda y habitual alegria, a la vocacion sacerdotal y a misionar, y cartas y articulos describiendo la vida y anecdotas esquimales, que pronto se iban publicando en una revista de Misiones, principalmente en la ya extinguida "El Siglo de las Misiones". Dichos articulos seleccionados y recopilados dieron lugar mas tarde a varios libros, uno de los cuales tienes ahora, estimado lector, en la mano.