Los relatos de los súbditos de la Unión Soviética suelen ser dramáticos, como espantosa e injusta era la vida bajo el comunismo: persecuciones, exilios, encarcelamientos, despidos, torturas, ejecuciones, miseria, delaciones. Alexander Solzhenistyn, Boris Pasternak, Victor Kravchenko y otros muchos escribieron libros escalofriantes sobre el aplastamiento del ser humano. Serguei Dovlatov, autor de cuentos y novelas, emplea otro metodo para describir la maldad y la estupidez del regimen bolchevique: el sarcasmo aplicado a la vida cotidiana. A medio camino entre la novela y el cuento, Dovlatov nos habla en Los nuestros de personajes excentricos y geniales que son sus parientes: abuelos, tias, primos... Pero el verdadero protagonista es el universo absurdo, caotico e infranqueable en que se mueven. Un lugar y un tiempo en el que encontrarse a uno u otro lado de la verja del campo de trabajo no suponia mas que una mera formalidad.
Tras emigrar de la URSS hacia el sueño dorado americano, Marusia se instala en un barrio neoyorquino de inmigrantes rusos donde la vida pasa sin sobresalto, conoce a un latinoamericano y después de pensarselo mas de dos veces se casa con el.
Tal vez no exista mejor manera de acercarse al horror que supone vivir en un mundo irrespirable que a través del sentido, de la ironía y el humor. De ellos se sirve con maestría Serguei Doblátov, sustentado en un estilo diafano y penetrante, para retratar en este libro la vida de su familia en la Union Sovietica de Stalin. A medio camino entre la novela y el cuento breve Doblatov nos hablo con voz serena de personajes excentricos y geniales. Pero el verdadero. protagonista de este relato, mas alla de toda anecdota, es, el universo absurdo, caotico e infranqueable en el que se mueven. Un lugar y un tiempo en el que encontrarse un lado u otro de la verja del campo de trabajo suponia poco mas que una mera formalidad.
Sólo que yo me equivoqué de puerta y, en vez de terminar en los barracones de los prisioneros, di con mis huesos en los del ejército. Quedé sacudido por la profundidad y la variedad de la vida. Vi lo bajo que podía caer un hombre, y cuán alto era capaz de elevarse. Por primera vez me di cuenta de lo que es la libertad, y la crueldad y la violencia. Vi a la libertad entre los barrotes, y una crueldad tan insensata como la poesía y una violencia tan común como la humedad.