El documento, evidencia del conocimiento, testificación del nivel alcanzado por el saber humano, ha existido desde siempre, pues todo aquello que es portador de información, debe ser clasificado de documento, fuere cual fuere su soporte, bien la arcilla de las tablas sirias , o las transmisiones electronicas de Internet. Y el documento se convierte en objeto de estudio de la documentacion, cuya historia se expande en una continuidad ascendente desde su promotor Paul Otlet hasta la actual pleyade de estudiosos e investigadores, modernos documentalistas, que etan mostrando un afan investigador sin limites, procurando por el contenido del documento, conservandolo, clasificandolo, facilitando su acceso, analizando la fragilidad cambiante del soporte electronico y sintiendo la necesidad de nuevas normativas ante lo formatos modernos.