Termush
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3 Reseñas
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| hace 19 días
Termush es una novela que pequeña y contenida a simple vista, pero poco a poco va creciendo y ramificándose en un montón de sensaciones. Parte de una premisa de ciencia ficción muy sencilla: tras una catástrofe nuclear, un grupo de supervivientes se refugia en un lujoso complejo preparado para resistir el fin del mundo. Son unos privilegiados. Hay comida, seguridad, médicos, habitaciones cómodas y todo lo necesario para empezar de nuevo. O eso creen. O eso parece. Aquí igual te rompo los esquemas ya que el verdadero interés de la novela no está tanto en descubrir qué ha ocurrido fuera como en observar qué sucede dentro. La atmósfera es claustrofóbica donde la seguridad es una ilusión, una cortida raída por la comodidad. El refugio parece esconder algo, un fin oscuro que pocos (creen) conocen. Y aquí es donde la novela te empieza a incomodar. Termush trata fundamentalmente de la desigualdad. Pero no antes (que seguro que también), sino después del apocalipsis. El mundo tal como lo conocíamos se ha terminado, pero las jerarquías se perpetúan en el tiempo. Hay quienes tienen acceso a determinados privilegios, quienes toman las decisiones y quienes simplemente tienen que aceptar las reglas. Como si ni siquiera una catástrofe capaz de destruirlo todo fuese suficiente para que dejáramos atrás nuestras estructuras de poder, nuestras miserias, nuestro servilismo o nuestra necedad más absoluta. El libro te mantiente en una sensación constante de que algo no encaja, de que detrás de cada decisión hay algo que no sabemos. El autor juega mucho con la incertidumbre y con la percepción del protagonista, haciendo que el lector se pregunte continuamente qué está ocurriendo realmente. No necesita grandes escenas de acción ni explicaciones interminables: le basta con crear una atmósfera cada vez más inquietante. Te falta mucha información, pero no lo necesitas todo para entender el libro. Las sensaciones son tuyas. La experiencia totalmente subjetiva. La novela también funciona como una reflexión bastante amarga sobre la condición humana y sus miserias. Cuando todo se funde a negro... ¿qué queda? ¿La solidaridad? ¿El instinto de supervivencia? ¿El miedo? ¿Dónde está la fina línea que separa la necesidad del egoismo? Como te decía, y voy terminando, es una novela breve, seca y extraña, con un aire bucólico, como de pesadilla mal zurcida, como una realidad que no es la nuestra pero se parece (desgarradorramente) demasiado. Lo mejor es que no busca deslumbrar con su mundo ni explicar cada detalle del desastre. Prefiere sugerir, incomodar y dejar algunas preguntas flotando. Quizás sin respuesta. Y quizá ahí está su mayor virtud, porque puedes construir un refugio perfecto, llenarlo de comida y cerrar las puertas al mundo exterior… pero no hay pared de acero y cemento capaz de protegernos de los monstruos que habitan en nosotros.
| hace 1 año
Un libro estupendo. Muy bien editado y un mundo distópico que ahora no nos parece tan imposible. Gracias a Casadellibro por solventarme un problema que tuve con el envío
| hace 1 año
Aburrido. Pasas las paginas y no sucede nada; no hay emocion ni tension. Una linea recta. No lo encuentro un libro de ciencia ficcion.