Ciudadano español, residente en Madrid desde el año 1967, natural de la provincia de Cádiz, casado y dos hijos, jubilado, con sensibilidad social, responsable.Libre, feliz y generoso como para querer compartir sus ideas, sensibilidad y experiencia con la sociedad que lo acogio y educo, como muestra de agradecimiento. Agradece a todos/as, incluso a aquellos/as que abrazan otros valores y distintas sensibilidades, porque si esta aqui, ahora, vivo y disfrutando de la vida, es debido a sus experiencias de vida. Y esto tiene que ver con todas aquellas personas y circunstancias que hacen posible la realidad y la sensibilidad que ahora desea compartir.Lo importante, a su juicio, es el texto, no el autor. Porque lo que quiere compartir es su experiencia, el mundo de su vida.Conceptos de libertad, verdad, nobleza, dignidad, de lo bueno, e incluso del bien comun; valores como la honestidad, la solidaridad y todo aquello que razonablemente podemos acordar como deseable para la civilizada convivencia ciudadana se tornan resbaladizos y, tal como lecho de Procusto, parece que conviene relativizarlos y reinterpretarlos, cuando no ignorarlos, consiguiendo difuminar su sentido. Ya no distinguimos la verdad de la mentira, pudiendo ocurrir que no nos importe realmente. Tanta es la confusion.La mentira se ha instalado en nuestras vidas, al menos, en la vida publica. La sobresaturacion de informacion la recibimos mezclada con inquietantes bulos, los cuales son dificiles de identificar entre otras cosas por el tiempo que nos llevaria su comprobacion.Surcamos las aguas ignotas de un relativismo desvirtuado, donde todo vale, pero ¡ojo!, esto no es baladi. Parece, ademas, que se aplica sin pudor aquello de el fin justifica los medios, y esto no es muy saludable para poder discernir la claridad entre tanta oscuridad.Este ensayo pretende dejar constancia de datos y hechos concretos referidos a la confusion creada por politicos de primer nivel y, sobre todo, intenta decirnos que veamos las cosas desde nuestra conciencia y consciencia, asi como desde nuestra estetica. Sin embargo, no es menos importante que prestemos atencion a los hechos, y no solo a lo que nos cuentan. Por sus obras los conocereis. (Evangelio de San Mateo, 7:16-7:20).
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