Matías nunca se había preocupado de¬masiado por su familia. Era piloto de avión y siempre iba de un lado a otro. Poco des¬pués de la muerte de su mujer, Carol, se jubiló. Y ahora, solo en casa y sin los hijos, está muy a gusto. Pero, un buen día, Tea, la criada, le entre¬ga una carta. Dice que la ha encontrado mientras limpiaba unos libros de Carol. Cuando Matías la lee, no se lo puede creer. En ella, ¡Carol confiesa que uno de los hijos no es suyo! ¿Pero... cuál? ¡Ah! ¡Eso tendrá que adivinarlo él!