En los años 50, franceses, aragoneses y catalanes deambulaban por bosques y bancales medio abandonados de la comarca del Maestrat acompañados de sus perros que olisqueaban de aquí para allá. Los vecinos de los pueblos no acertaban a comprender porque extraían de la tierra una especie de tuberculo negro, y les pagaban por ello. La trufa se desarrollaba en el subsuelo, tímida y silenciosa, con poca presencia en las cocinas. De ahí pasó en un tiempo a ser absoluta protagonista y calificada como el oro negro. Con detractores y admiradores casi a partes iguales, lo cierto es que su universo va más allá de acompañar los platos. En este libro derribamos mitos y ofrecemos originales maneras de consumirlas y conservarlas. Vamos a acercar la trufa a tu cocina, no desde una perspectiva profesional, sino compartiendo nuestra pasión entre los amantes y pidiendote que le des una oportunidad si te interesa pero no te convence. Sea como sea, estamos seguras de que cada página la vas a disfrutar.