La primera parte (Cuaderno mallorquín) corresponde preferentemente a la isla de Mallorca. He escrito estos versos a través de la impresión inmediata del pasaje: las playas, el mar, pero sobre todo las calas. La segunda parte (Vesperales) son poesías reunidas de los últimos dos años, sin desligarse de la geografía balear.
Todos los versos buscan el color y el paisaje a través de una mirada enteramente impresionista, siguiendo los mismos modales de la poesía exótica del modernismo, y la poesía automática del surrealismo, coincidiendo con Verlaine, donde importa más la música que el propio lenguaje, el ritmo sobre el contenido.