Ambientada en una ciudad del norte de Alemania a principios del siglo xx, El profesor Unrat narra las peripecias de un profesor de instituto obsesionado con el orden moral y la disciplina. En su empeño de erigirse en guardián de la moral, Unrat cometerá, sin embargo, un pequeño desliz que cambiará para siempre su vida y la de toda la ciudad. Con un estilo irónico, mordaz, que antes busca sugerir que mostrar, Mann nos invita a asistir al declive de una época, de una sociedad que predica sin dar ejemplo, fundando así uno de los mitos de la modernidad (el de la caída de un hombre que arrastrará al resto) y prefigurando lo que Alemania viviría apenas cuarenta años más tarde. Esta novela, divertida y amarga, nos devuelve el gusto por la razón narrativa y nos recuerda que hasta el gesto más sutil, más inesperado, puede acarrear graves consecuencias.
En ella se basó la célebre película El ángel azul, que lanzó al estrellato a Marlene Dietrich.
Ficha técnica
Traductor: Juan de Sola Llovet
Editorial: Rba Libros
ISBN: 9788498678369
Idioma: Castellano
Número de páginas: 272
Tiempo de lectura:
6h 27m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 09/09/2010
Año de edición: 2010
Plaza de edición: Es
Colección:
Otros Ficción
Otros Ficción
Número: 446
Alto: 21.3 cm
Ancho: 14.0 cm
Peso: 360.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Heinrich Mann
Heinrich Mann, a diferencia de su hermano Thomas, sólo ha sido recibido en español como novelista. Sin embargo, en los más duros tiempos de la historia de Europa, cultivó el ensayo desde una apuesta insobornable por la cultura democrática. Continuador de la tradición radical de la literatura, desde Voltaire hasta Zola, siempre se situó en el mismo frente: en la defensa del espíritu europeo, consciente desde antiguo de su profunda dialéctica unitaria. Dotado de una mirada que recorre todo el arco de la desgracia europea, Heinrich Mann es el único que no se dejó engañar por los cantos de sirena del gran seductor de la inteligencia del siglo XX. Nietzsche no es para él la solución, sino el síntoma de una profunda enfermedad. Estas páginas, humildes y valientes, nos traen el eco de una vida saludable que desprecia el gesto de la indignación aristocrática ante la cultura de masas. Nos hablan de una fe que desde Montaigne ni siquiera se atreve a llamarse certeza. La sencillez de la cultura democrática se torna aquí exigencia de lo mejor que pueda al mismo tiempo ser lo más compartido. La literatura se hace en estas páginas verdadera vocación de ser noble y popular.