Es imposible borrar el lugar fundamental que posee César Vallejo dentro la literatura de habla hispana. Autor de una veintena de libros repartidos en todos los géneros, figura central de la vanguardia latinoamericana y sus demandas políticas, su escritura significó una confrontación a los límites del lenguaje y la creatividad. Su vida, en cambio, estuvo marcada por las penurias económicas y un mezquino interés por su obra. Tanto en sus años de formación en Trujillo y Lima como en su época de adultez vivida casi en su totalidad en la icónica ciudad de París, Vallejo nunca logró encontrar un lugar de seguridad y se vio obligado a sobrevivir colaborando en distintos medios, traduciendo y editando libors por encargo e incluso pidiendo aportes de mecenas. Este "Epistolario íntimo" reúne una selección de las cartas que escribió el poeta a lo largo de su obra. El volumen puede leerse como la carta de navegación del signo Vallejo. Es en las epístolas enviadas a compañeros de ruta como Juan Larrea, Gerardo Diego o Mariátegui donde Vallejo devela de forma más prístina las reflexiones que motivan su escritura. A través de ellas también se puede reconstruir el itinerario vital que operó como motor de fondo de su escritura: una profunda energía por acumular experiencias y lecturas, entrar en contacto con otros grupos de escritores o dar a conocer sus poemas en distintos medios. Aunque esta petición no siempre haya sido bien recibida.
Ficha técnica
Editorial: Alquimia
ISBN: 9789569131639
Idioma: Castellano
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 13/02/2024
Año de edición: 2024
Especificaciones del producto
Escrito por César Vallejo
César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 - París, 1938) es la voz más importante de la literatura peruana y uno de los grandes innovadores de la poesía del pasado siglo. En 1919 publicó su primer libro de poemas, Los heraldos negros, y tres años después Trilce, de filiación vanguardista. En 1923 publicó dos obras narrativas, Escalas y Fabla salvaje, antes de partir a París, donde trabajó en una agencia periodística y como cronista. A fines de los años 20 se volcó a la actividad política y viajó a la Unión Soviética en dos ocasiones. En 1930 se trasladó a Madrid, donde aparecieron, al año siguiente, su novela El tungsteno y el reportaje Rusia en 1931. Con el estallido de la Guerra Civil, enfocó su actividad en la propaganda en favor de la República. Su obra poética póstuma se coleccionó en el volumen Poemas humanos (1939), que recogía una secuencia de quince poemas inspirada por la guerra: España, aparta de mí este cáliz. Tras su muerte se publicaron también cuentos, ensayos, reportajes y obras teatrales.